Artículos de Opinión

El Derecho y nosotros.

Una variedad de fórmulas que reconoce el Derecho Internacional y, en particular, la conocida Convención de Viena sobre Derecho de los Tratados, vigente en casi todo el mundo. Así, y a veces sin darnos cuenta, nos será aplicable un derecho externo general, especializado, técnico, o particular.

Estamos regidos  jurídicamente en todos los campos y actividades, y no es una novedad. Aunque no midamos  sus alcances. Cada acto diario lo hacemos según un  sistema legal, nacional o internacional. Muchas veces son normas que nuestro país ha hecho suyas, pero no las dictamos internamente. Son creadas por la comunidad de naciones. Sólo hemos  colaborado en su elaboración, y no siempre de manera activa. Manifestamos nuestro consentimiento en obligarnos mediante su ratificación, aceptación, aprobación, adhesión, firma, u otro modo. Una variedad de fórmulas que reconoce el Derecho Internacional y, en particular, la conocida Convención de Viena sobre Derecho de los Tratados, vigente  en casi todo el mundo. Así, y a veces sin darnos cuenta, nos será aplicable un derecho externo general, especializado, técnico, o particular. Nuestros Poderes Legislativos lo incorporan internamente según la Constitución. Quienes legislan pueden ser todos o algunos países, organismos internacionales, mundiales, regionales, procesos integradores, acuerdos bilaterales o multilaterales. Normas internacionales que crecen y se multiplican día a día. Más abundantes que las propias. Por ejemplo, y sin reparar en ello, toda conexión a Internet, uso de celulares, operación comercial, financiera, o compra de cualquier artículo importado, lo que hacemos constantemente; nos vincula con un ordenamiento jurídico externo. Y lo hace vía leyes, decretos, reglamentos, instrucciones, circulares u ordenanzas. Por eso se estudia el Derecho y no cada disposición. Sería imposible. Se prioriza enseñar el criterio jurídico. Así los abogados podemos conocer la legalidad que nos rige y encontrar la regla aplicable.
En esta proliferación de normas que nos rigen, los Estados han desempeñado un papel esencial. Pero, actualmente, se han añadido, y cada vez más, los sujetos particulares del derecho. Nosotros mismos. Para exigirlo, para cumplirlo, o para ponerlo a prueba. Tanto en lo nacional, como muy activamente, en el campo internacional. El resultado ha sido notable. Una simple “bloguera” cubana, (caso Yoani Sánchez); o un empresario informático que revela mensajes cifrados, (caso Assange); o un analista electrónico de inteligencia que denuncia espionajes, (caso Snowden); pueden condicionar las relaciones entre Estados, y poner en aprietos a países, por sobre el Derecho Internacional, los esfuerzos diplomáticos, y demás reglas de convivencia. Han pasado a ser actores relevantes en el campo mundial. Y no son ni grandes líderes, ni figuras reconocidas, ni personalidades destacadas. Sin embargo, los efectos de sus acciones, han sido inmediatos y trascendentes. En verdad han producido mayores efectos que muchas normas jurídicas juntas, para la convivencia internacional. Una nueva era ha llegado, y todo indica que su incidencia crecerá.

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