Artículos de Opinión

La lucha contra la hambruna en Chile. El deber auxilio escolar y la alimentación de los estudiantes en tiempos de covid 19.

La Observación general N°12 del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales del 12 de mayo de 1999, aborda el derecho a una alimentación adecuada y señala cuando se viola el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.

El Programa Mundial de Alimentos (WFP) es la organización humanitaria referente en la lucha contra la desnutrición y la hambruna mundial, brindando asistencia alimentaria en emergencias y trabajando con las comunidades para mejorar la nutrición. Fue un programa adoptado por Naciones Unidas el 19 de diciembre de 1961, que además de luchar contra la hambruna en países del tercer mundo y en estado de catástrofe, dentro de sus objetivos propende a otorgar apoyo logístico para que las distintas naciones otorguen alimentos a las personas que más lo necesitan, y en este aspecto, se debe tener presente a los niños, niñas y adolescentes que reciben su alimentación diaria como beneficio auxiliar de la educación pública.

Al efecto, de este panorama nació en Chile el concepto de Auxilio Escolar, entendido como todos aquellos actos tendientes a acompañar a los estudiantes en condición de desventaja social, económica, psicológica y/o biológica, para contribuir a la igualdad de oportunidades dentro del sistema educacional, a través de la entrega oportuna de bienes y/o servicios.

En Chile, la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas también conocido como Junaeb, es el principal organismo de la Administración del Estado responsable de administrar los recursos estatales destinados a velar por los niños, niñas y jóvenes chilenos en condición de vulnerabilidad biopsicosocial, para que ingresen, permanezcan y tengan éxito en el Sistema Educativo.

Sería muy temerario decir que nada se ha hecho en Chile para luchar contra la mala alimentación y en general, contra la hambruna de niños, niñas y adolescentes, pero ciertamente la comunidad Internacional se encuentra atenta a los cambios que la contingencia sanitaria produce para conceder este derecho a sus beneficiarios.

Así las cosas, el cierre de escuelas públicas en muchas partes del mundo, ha implicado como consecuencia que los Estados no puedan otorgar alimentación a los niños que ingresan y son parte del sistema educativo, en donde muchos de ellos cuentan con ese beneficio para poder alimentarse.

Como dato, puedo decir que para el día 28 de enero de 2021, la Oficina de Investigación de UNICEF Innocenti y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) publicó un informe en donde se constataba que en el mundo se habían perdido más de 39.000 millones de insumos de comidas escolares debido al cierre de las escuelas.[1]

La alimentación de niños, niñas y adolescentes es un tema que en tiempos de pandemia no puede dejarse de lado, esto porque tradicionalmente el derecho a recibir alimentación se ha entendido como una consecuencia lógica de la protección al derecho a la vida, a la integridad física y psíquica. Pero también existe la creencia dogmática de que el derecho a la alimentación sería parte de un derecho más profundo y parte de los Derechos económicos, sociales y culturales, que dice relación específica a la calidad de vida y el concepto de la vida digna.

En este sentido el artículo 11.1 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de 16 de diciembre de 1966, estableció que los Estados Parte reconocían el derecho de toda persona a un nivel de vida adecuado para sí y su familia, incluido el concepto de alimentación, vestido y vivienda adecuados, y a una mejora continua de las condiciones de existencia. En consecuencia, se estableció que los Estados Parte tomarán las medidas apropiadas para asegurar la efectividad de este derecho, reconociendo a este efecto la importancia esencial de la cooperación internacional fundada en el libre consentimiento.

A mayor abundamiento, la Observación general N°12 del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales del 12 de mayo de 1999, aborda el derecho a una alimentación adecuada y señala cuando se viola el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.

El Pacto se viola cuando un Estado no garantiza la satisfacción de, al menos, el nivel mínimo esencial necesario para estar protegido contra el hambre. Al determinar qué medidas u omisiones constituyen una violación del derecho a la alimentación, es importante distinguir entre la falta de capacidad y la falta de voluntad de un Estado para cumplir sus obligaciones. En el caso de que un Estado Parte aduzca que la limitación de sus recursos le impiden facilitar el acceso a la alimentación a aquellas personas que no son capaces de obtenerla por sí mismas, el Estado ha de demostrar que ha hecho todos los esfuerzos posibles por utilizar todos los recursos de que dispone con el fin de cumplir, con carácter prioritario, esas obligaciones mínimas.

(…)

El Estado que aduzca que es incapaz de cumplir esta obligación por razones que están fuera de su control, tiene, por tanto, la obligación de probar que ello es cierto y que no ha logrado recabar apoyo internacional para garantizar la disponibilidad y accesibilidad de los alimentos necesarios.[2]

En Chile hasta ahora, se ha procurado la efectividad de la alimentación de niños, niñas y adolescentes tras el cierre de colegios y liceos, durante el año 2020, en medio del cierre de los colegios por la emergencia sanitaria generada por el Covid-19 y la suspensión de clases presenciales, hubo por lo menos seis ciclos de entregas de cajas de alimentos, distribuidas a 1.844.127 estudiantes de 12.582 establecimientos educacionales y estaban destinados a cubrir las necesidades nutricionales de un alumno (desayuno y almuerzo) por 15 días.[3]

El auxilio escolar y la lucha contra la hambruna es un tema que nunca debería dejar de estar en la palestra, sobre todo en las sociedades modernas de américa latina, en donde todavía es un tema pendiente para los Derechos Humanos, el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas indica que el Mapa del Hambre en el mundo aun es crítico en países sudafricanos, en América Latina el principal afectado es Haití. Se sostiene que Chile salió de esa lista hace más de 40 años, de hecho, en el año 2002, el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas, reconoció el Programa de Alimentación Escolar de Chile como uno de los cinco mejores del mundo, y le solicitó ser socio fundador de la Red Latinoamericana de Alimentación Escolar (RAE).

Espero encarecidamente que este progreso siga en aumento y que no se desatienda el progreso del país en tiempos de pandemia, que todos los ciudadanos sigamos luchando por dar a todos y cada uno de los habitantes las oportunidades necesarias para que asegurar el derecho a la vida y la igualdad en la Ley, en este sentido, no habrá que desatender la nutrición y alimentación de los niños, niñas y adolescentes, porque este derecho es parte del Auxilio Escolar, y parte de los Derechos económicos, sociales y culturales; y ciertamente su infracción daría lugar la interposición de recursos y acciones como la protección constitucional para asegurar que quienes se encuentren en condiciones de vulnerabilidad, reciban su carga nutricional diaria procurando la efectivad del Derecho a la Vida. (Santiago, 8 febrero 2021)

 

[1] La pérdida de más de 39.000 millones de comidas escolares desde que comenzó la pandemia presagia una crisis de la nutrición, según UNICEF y el PMA. https://www.unicef.org/es/comunicados-prensa/perdida-39000-millones-comidas-escolares-desde-pandemia-presagia-crisis-nutricion?fbclid=IwAR1tohbT30MDJlMZ5fziBkWkM1sh7OBVStKGXdlaMbBwZ0weGM0QnuIiyug

[2]Observación general N° 12 del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. 12 de mayo de 1999. https://www.acnur.org/fileadmin/Documentos/BDL/2001/1450.pdf

[3]Junaeb ya ha entregado más de diez millones de canastas de alimentos a estudiantes durante la pandemia. https://www.junaeb.cl/archivos/50994

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  1. El problema en Chile no es la hambruna, sino lo que la FAO indica como «inseguridad alimentaria», ello en dirección a mejorar la calidad y el acceso de los alimentos en la población, sobre todo en los niños.
    para consulta [http://www.fao.org/chile/noticias/detail-events/es/c/1298013/#:~:text=El%20SOFI%20identifica%20en%20Chile,49%20a%C3%B1os)%20del%2015%25.]