Artículos de Opinión

Sobre Gobiernos y reformas.

Hoy más que nunca se requiere un gobierno firme y una Presidenta en primera línea, urge mejorar los canales de comunicación entre la autoridad y la ciudadanía, así como entre gobierno y oposición.

“Nadie tiene derecho a exigirme más de lo que dije, pero nadie tiene derecho a pedirme que retroceda un paso en lo que yo afirmé y el pueblo votó»*.

El gobierno del Presidente Eduardo Frei Montalva (1964-1970) se caracterizó por su estabilidad, alcanzada sobre la base de su propio partido (PDC), sin necesidad de alianzas o coaliciones. Lo trascendental de gobierno de Frei, fue la elaboración y ejecución de su proyecto político: “Revolución en Libertad”.

Durante su mandato se abocó al estricto cumplimiento de su programa de gobierno, basado en la necesidad de corregir las desigualdades de la sociedad, propuso e impulsa cambios sociales, económicos, políticos y educacionales.

En educación impulsó la construcción de jardines infantiles implementando la educación preescolar, cambio los programas de estudio y amplió la enseñanza básica a ocho años. El resultado fue la reducción del alfabetismo en cinco puntos porcentuales, pasando de un 16% a un 11%.

En salud, construyó cincuenta y seis hospitales, duplicando el número de camas disponibles, promulgó la Ley sobre seguros de accidentes del trabajo y enfermedades profesionales y la Ley de Medicina Curativa.

En lo económico, redujo el déficit fiscal y creo la Oficina de Planificación Nacional para darle el empuje en infraestructura estratégica, de esta manera se trabajó en mejoramiento de caminos, pavimentación de la Panamericana desde Arica a Puerto Montt, inauguración del túnel Lo Prado, iniciación de trabajos de construcción del Tren Metropolitano de Santiago, además del inicio de la construcción del nuevo aeropuerto de Santiago.

Profundizó la Reforma Agraria y la sindicalización campesina. Nacionalizó gran parte de las empresas de la gran minería del cobre, la Compañía de Teléfonos y la Compañía de Electricidad, entre otras.

Las reformas impulsadas por Frei (padre) sentarían la base de una alternativa de gobierno, distinta al capitalismo y al socialismo, fundado en un crecimiento digno, equitativo, y con base en la propia ciudadanía.

Durante su mandato encontró una doble oposición: por un lado los más conservadores que se oponían por los cambios estructurales; por otro los liberales que exigían acelerar y profundizar los cambios.

El Presidente Frei continuó implementando su programa de gobierno de manera pausada, avanzando área por área, paso a paso permitiendo que la sociedad se adaptara a los profundos cambios que en sólo un periodo presidencial se introducían desde el gobierno.

La destreza, prudencia y habilidad de Frei no fueron suficientes para terminar de buena manera su período presidencial. Debió enfrentar desaceleración e inflación, confrontación con los gremios, descontento y efervescencia en las calles, el fortalecimiento de la oposición de derecha y de izquierda, descontento militar y la primera huelga del Poder Judicial.

Hoy en día somos testigos de un gobierno que pretende impulsar iguales o mayores cambios a nuestra estructura político-económica-social, cambios que gran parte de la ciudadanía respaldó al apoyar la opción presidencial de Michelle Bachelet.

No existe discusión en cuanto a la necesidad de reformar la educación, sino en la manera de hacerlo. La reforma educacional implica un aumento del gasto público, que a su vez nos lleva al planteamiento de una necesaria Reforma Tributaria.

El sistema tributario existente no hace más que profundizar las grandes diferencias en cuanto a la repartición de la riqueza, situando a Chile entre los países con peores índices en el contexto internacional. La necesidad de proceder a reformar el sistema impositivo va más allá del tema educacional, con o sin reforma educativa se hacía imperiosa la reforma impositiva.

La economía se encuentra en un proceso de desaceleración, respecto a ello no existe discusión, y no debemos pasar por alto el hecho de la mala planificación del presupuesto 2014, basada en los datos erróneos utilizados por el gobierno anterior (en cuanto a estimación de crecimiento), alteran los resultados esperados en cuanto a equilibrio fiscal presupuestario y política económica.

Lo que sí podemos y debemos poner en tela de juicio es la real magnitud de la desaceleración, el desempleo se mantiene en 6,5%, pese a que las voces alarmistas lo situaban en 6,8%; el IMACEC 0,9% pese a que los medios hablaban de un 0%. Debemos consultarnos qué tan profunda es la desaceleración, ya que al parecer el alarmismo generado por las reformas va un paso más adelante que la economía.

Somos testigos de las marchas y movilizaciones organizadas por la CUT, exigiendo una reforma laboral, y vemos cómo la ciudadanía se “empodera” cada día más, incluso actuando delictualmente de manera colectiva, llegando a atacar estaciones de metro para no pagar por el servicio.

Ante el desconocimiento de lo que será la reforma educacional, tributaria y el llamado a crear una nueva constitución, se ha creado un clima de incertidumbre que, en principio, a nadie le acomoda y no hace más que agitar aguas.

La última encuesta Adimark arroja una baja del apoyo a la oposición y a la Presidenta, lo que refleja que este clima de incertidumbre golpea a la ciudadanía, provocando el distanciamiento con la clase política.

Hoy más que nunca se requiere un gobierno firme y una Presidenta en primera línea, urge mejorar los canales de comunicación entre la autoridad y la ciudadanía, así como entre gobierno y oposición.

Los tres grandes proyectos reformistas (educación, tributario y constitución) cuentan con el apoyo de gran parte de la ciudadanía, implementarlo es tarea del gobierno, mejorar con propuestas labor de la oposición y terminar con este extraño clima de inseguridad es tarea de todos (Santiago, 23 septiembre 2014)

 

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* Eduardo Frei Montalva, 4 de noviembre de 1964.

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