Entrevista

Los animales en la Constitución.

Jean Menanteau, abogado experto en Derecho Animal: “El referido artículo 23 -aprobado por el Pleno de la Convención Constitucional- no hace distinción, todos los animales son sujetos especiales de protección y deben ser protegidos del mismo modo”.

La aprobación de la norma en comento resulta una “consecuencia lógica del avance filosófico, científico y cultural que ha vivido Chile y el mundo en las últimas décadas”, asegura Menanteau.

8 de abril de 2022

Por: Benjamín Gutiérrez, Universidad de Chile

La nueva Carta Fundamental se va configurando progresivamente a partir de los diferentes artículos que se han ido aprobando e incorporándose a su borrador oficial; una de estas es el artículo 23 del Informe de la Comisión de Medio Ambiente que reconoce a los animales como “sujetos de especial protección”, debiendo el Estado protegerlos, reconociendo su sintiencia y “derecho a vivir una vida libre de maltrato”. Asimismo, señala que “el Estado y sus organismos promoverán una educación basada en la empatía y en el respeto hacia los animales».

En función de lo antes expuesto, y dado que se trata de una materia cuyo detalle e implementación será con seguridad objeto de un importante debate legislativo posterior es que conversamos con el abogado y académico Jean Menanteau [*], quien nos expone sobre su visión al respecto.

1.- ¿Qué relevancia tiene para usted la aprobación de la norma en comento? ¿Cuál es la amplitud que en su concepto debe dársele?

Es muy importante la aprobación de la norma, ya que implica finalmente reconocer el lugar que la sociedad chilena considera que ocupan los animales. Me parece que es una consecuencia lógica del avance filosófico, científico y cultural que se ha vivido en Chile y el mundo las últimas décadas, el que se había reflejado ya en la legislación nacional.

Asimismo, la norma es una propuesta de consenso dentro de la convención, basada en el estudio de derecho comparado realizado por varias organizaciones, donde destaca la Fundación Derecho y Defensa Animal.

2.-En su opinión, ¿existen particularidades en cuanto a la aplicación de esta norma respecto de animales domésticos o silvestres? ¿El estándar de protección es similar?

El referido artículo 23 no hace distinción, todos los animales son sujetos de especial protección y por tanto deben ser protegidos del mismo modo.

3.- Concretamente, ¿qué se puede entender por una vida libre de maltrato? ¿De qué forma este derecho puede afectar a diferentes actividades, tales como el rodeo, la caza o industrias como la cárnica o láctea?

El concepto debe ir completándose de acuerdo con lo que la doctrina y jurisprudencia señalen. El mínimo implica que estos no pueden ser sujetos a actos que vulneren sus intereses sin justificación razonable, o con el objeto de provocar dolor. Con todo, el concepto debiese ser considerablemente más amplio que aquel, considerando que en Chile hay un principio general de protección de los animales y de prohibición del sufrimiento innecesario.

4.- Desde algunos sectores se ha mencionado que para lograr una efectiva protección de los animales es necesario separar sus intereses y necesidades de los del medio ambiente, ¿cuál es su opinión al respecto? ¿De qué manera se relaciona la protección de ambos?

La norma reconoce que los animales deben ser protegidos individualmente, sin ninguna necesidad de que haya una afectación al medio ambiente. Es decir, es completamente innecesario demostrar una vulneración al medio ambiente para poder proteger a los animales de acuerdo al artículo precitado.

Con todo, es inevitable reconocer que los animales, el medio ambiente y las personas se encuentran íntimamente relacionados. Así, cualquier solución para la protección del medio ambiente, animales, y las personas, debe tener siempre en consideración los intereses de estos tres.

5.- ¿Cuál es la situación en derecho comparado respecto del reconocimiento constitucional de los derechos de los animales? ¿Qué diferencias podemos encontrar entre los países más avanzados al efecto y el caso chileno?

Chile pasa a la vanguardia de los países que han protegido a los intereses de los animales, dentro de los cuales encontramos a Alemania, Brasil, Egipto y Suiza. Evidentemente hay diversas diferencias entre cada país ya que cada uno los consagra de acuerdo con su tradición constitucional, además de que los otros países han tenido años para consolidar una interpretación de la norma, lo que les ha permitido avanzar en la protección de los intereses de los animales. Solo por poner un ejemplo Suiza reconoce la dignidad de los animales, lo que constituye una marcada diferencia con el caso chileno.

6.- Se ha propuesto la creación de un organismo autónomo de carácter técnico, que fomente el resguardo, protección y promoción del bienestar de todos los animales, ¿qué opinión le merece dicha propuesta? ¿Qué diferencias implicaría respecto de otros organismos actuales, tales como el Servicio Agrícola y Ganadero?

Es una necesidad. Actualmente, la ley 20.380 y 21.020 entregan competencias a muy variados órganos, dentro de los cuales se encuentran, entre otros, los Ministerios del Interior y Seguridad Pública, de Salud y de Educación; las municipalidades; el Servicio Agrícola y Ganadero; y el Comité de Bioética Animal. Lo anterior no solo produce una protección ineficaz de los animales, considerando que algunos de estos organismos no son técnicos y otros carecen prácticamente de financiamiento para cumplir con sus obligaciones, sino que también es una distribución completamente ineficiente de recursos humanos y presupuestarios.

7.- En términos más generales, ¿qué efectos en la legislación y políticas públicas son de esperar en función de los derechos reconocidos en el artículo en comento? ¿Cuáles serían en su concepto los pasos a seguir para una adecuada protección?

Tal como sucedió en los otros países en que la protección de los animales fue reconocida a nivel constitucional, la primera consecuencia es que se convierte en un deber estatal, imprimiendo este deber a todo actuar del Estado. Lo anterior significa que no solo se deben considerar los intereses de los animales en la legislación, sino que se genera una obligación de velar por el cumplimiento de esta especial protección, procurando por su efectividad. En los otros países ha sucedido que el legislador es el primer obligado, ya que deberá actualizar la ley de protección animal vigente a los nuevos estándares constitucionales.

[*] Abogado y académico de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Asociado en Fundación Derecho y Defensa Animal.

 

 

 

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