Escribe Andrés Oppenheimer en “el Nuevo Herald”.
Opinión: “Lo que pasó en Brasil no fue un golpe. Lo que está pasando en Venezuela sí lo es, aunque esté ocurriendo en cámara lenta”.
El proceso de juicio político de Rousseff siguió todos los pasos judiciales y legislativos exigidos por la Constitución de Brasil.

Contrariamente a lo que está diciendo el ex precandidato demócrata Bernie Sanders y sus amigos de la vieja izquierda, la destitución de la ex presidenta de Brasil Dilma Rousseff no fue un golpe de estado. Lo que es un golpe de estado –y uno que ellos están ignorando– es la ruptura del estado de derecho por parte del régimen de Venezuela.
Rousseff, que fue formalmente expulsada de la presidencia tras un juicio político en el Congreso, fue destituida por manipular el presupuesto nacional para hacer que las finanzas del país se vieran mejor durante su campaña de reelección de 2014.
Sanders, haciéndose eco de los reclamos por los presidentes de Venezuela y Bolivia, dijo en un comunicado sobre Brasil el 8 de agosto que “el polémico proceso de juicio político se parece más a un golpe de estado”. Agregó que “el esfuerzo para destituir a la presidenta Rousseff no es un juicio legal, sino más bien político. Estados Unidos no puede quedarse en silencio”.
Te puede interesar

Confirmó doctrina.
TC español anula fallo del Tribunal Supremo y confirma época para computar prescripción en materia penal.

Con salvamento de voto.
CC de Colombia acoge tutela en favor de dos ciudadanos por pérdida de su investidura política.

Universidad Bernardo o´Higgins.
Se realizará III Seminario Protección Jurídica de los Migrantes.

