Opinión.
Acoso laboral o “mobbing”: no es suficiente con un hecho aislado de carácter abusivo.
Para que un tribunal aprecie que una persona está acosada laboralmente, tiene que estar sometida a una sistemática y prolongada presión psicológica en el desempeño de su trabajo.

En una columna publicada recientemente, la abogada Tania Pose se refiere al acoso laboral ofreciendo las claves para entender cómo se define, cómo puede probarse y qué medidas tomar.
La especialista en Derecho de Familia y Derecho Laboral señala que el acoso laboral, también conocido como “mobbing”, es definido por los tribunales como toda situación o conducta que, por su reiteración en el tiempo, por su carácter degradante de las condiciones de trabajo y por la hostilidad o intimidación del ambiente laboral que genera, tiene por finalidad o como resultado atentar o poner en peligro la integridad del trabajador.
Así, explica la abogada, para que un tribunal aprecie que una persona está acosada laboralmente tiene que estar sometida a una sistemática y prolongada presión psicológica en el desempeño de su trabajo. Esto es que se le ningunea, hostigue, atemoriza, acobarda, asedia, atosiga, veja, humilla, persigue o arrincona.
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