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Amnistía asegura que condenas a muerte colectivas no traerán justicia a víctimas de los atentados en iglesias en Egipto.

El Tribunal militar de Alejandría condenó a muerte a 17 personas acusadas de llevar a cabo tres atentados mortales con explosivos en iglesias en 2017.

12 de octubre de 2018

En respuesta a la noticia de que un Tribunal militar de Alejandría condenó ayer a muerte a 17 personas acusadas de llevar a cabo tres atentados mortales con explosivos en iglesias en 2017, así como ataques contra las fuerzas de seguridad, Najia Bounaim, directora de Campañas sobre el Norte de África de Amnistía Internacional, declaró que no hay justificación posible para los ataques, absolutamente censurables, dirigidos contra devotos que asistían a iglesias cristianas coptas en distintos lugares de Egipto en 2017.
A continuación, afirmó que “no cabe duda de que los autores de estos atroces atentados deben rendir cuentas de sus delitos. Pero dictar una condena a muerte colectiva tras un juicio militar injusto no es justicia, y no disuadirá de nuevos ataques sectarios”.
Luego, la directora aseguró que “Egipto tiene un espantoso historial de juzgar ilegalmente a civiles en sus tristemente famosos tribunales militares y de condenar a decenas de personas a muerte tras juicios flagrantemente injustos, a menudo basándose en ‘confesiones’ extraídas mediante tortura”.
Por ello, a su juicio “las personas acusadas de participación en estos atroces crímenes deben ser juzgadas de nuevo en un tribunal civil en procedimientos que cumplan el derecho internacional de los derechos humanos y las normas sobre juicios justos”.
Amnistía explicó que los juicios militares son intrínsecamente injustos porque todo el personal de los tribunales militares, desde los jueces a los fiscales, son miembros en activo de las fuerzas armadas que responden ante el ministro de Defensa y carecen de formación necesaria en materia de justicia procesal y en lo relativo al Estado de derecho.
Por último, el organismo aseguró que la pena de muerte es el exponente máximo de pena cruel, inhumana y degradante. Se opone a la pena de muerte en todos los casos sin excepción, independientemente de quién sea la persona acusada, de la naturaleza o las circunstancias del delito, de su culpabilidad o inocencia y del método de ejecución.

 

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