Opinión.
Corrupción política: su principal manifestación en el delito de cohecho, por Javier Muñoz Cuesta
La corrupción es un problema social de los que más preocupa a los ciudadanos, porque un Estado democrático no puede consentir que el funcionamiento de la Administración pública se pueda regir por el soborno a la autoridad y en la lucha contra ello se castiga el delito de cohecho como el más representativo de estas conductas, a lo que ayuda la tipificación de los delitos de financiación ilegal de los partidos políticos y el delito de desobediencia de la autoridad que se niega a justificar incrementos patrimoniales superiores a sus ingresos.

1º Introducción.
Es tema de extraordinaria actualidad, todos los días leemos en la prensa, oímos en la radio o vemos en televisión informaciones sobre corrupción política, en las que dirigentes de partidos políticos que constituyen autoridad o funcionario público, son investigados por los Tribunales por hechos presuntamente delictivos, lo que ha creado una situación de alarma social hasta convertirse en una de las primeras preocupaciones de los españoles, cuando en el año 2020 por el ciudadano había bajado de forma notoria ese índice de atención sobre esta cuestión.
¿Por qué preocupa tanto a los ciudadanos los supuestos de corrupción política? Creemos porque causan indignación, repulsa del ciudadano ordinario que está preocupado en sus problemas económicos y personales, que no entiende esos comportamientos, además porque atenta a principios morales y de buena conducta en la sociedad, ya que ello supone un aprovechamiento de recursos o ventajas obtenidos de manera ilícita, lo que choca con las obligaciones de honradez y rectitud que se exige a todo ciudadano y en especial a los que tienen encomendada la gestión de los asuntos públicos.
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