Artículos de Opinión

Elecciones en México, algunas lecciones para América Latina.

Más de 93 millones de mexicanos estuvieron llamados a participar el pasado 6 de junio en las elecciones federales (intermedias) para votar por los 500 miembros de la Cámara de Diputados 15 gubernaturas de estados y renovar más de 20.000 cargos locales, en un proceso que ha sido marcado por el asesinato de al menos 35 candidatos.

Las elecciones acontecidas este pasado fin de semana en México arrojaron datos y escenarios particularmente interesantes, de los que se pueden sacar algunas enseñanzas para América Latina.

Más de 93 millones de mexicanos estuvieron llamados a participar el pasado 6 de junio en las elecciones federales (intermedias) para votar por los 500 miembros de la Cámara de Diputados 15 gubernaturas de estados y renovar más de 20.000 cargos locales, en un proceso que ha sido marcado por el asesinato de al menos 35 candidatos.

El Instituto Nacional Electoral INE, a través de su presidente Lorenzo Córdova, señalo tres aspectos que conviene destacar: en primer lugar, el esfuerzo y la convicción de la ciudadanía, en el INE y los tribunales electorales en los que “la democracia no ha sido una víctima más de la pandemia ya que se han aplicado de forma estricta los protocolos sanitarios”. En segundo lugar, más de 71,000 mujeres han hecho campaña electoral y se crearon las condiciones que garantizan candidaturas para la diversidad social y una ampliación de las cuotas para la representación legislativa de pueblos y comunidades indígenas. En tercer lugar, el motivo que hace histórica esta jornada deriva de que la polarización y la intolerancia que han predominado en la conversación pública no habrían sido motivo para desalentar la participación de la ciudadanía en las elecciones. Lo anterior debido a las desavenencias que ha tenido el INE con el presidente López Obrador. Cabe subrayar que la Constitución mexicana prohíbe a los presidentes intervenir durante un proceso electoral. Y expone: “La regla no encaja bien con el activismo del presidente, que ejerce todo su peso en la campaña, mientras su partido Morena se juega la mayoría en la Cámara de Diputados”.

En la opinión de algunos, el Presidente de México Andrés Manuel López Obrador  debiera festejar los resultados de la elección ya que su partido Morena, logró mantener la mayoría simple en la Cámara de Diputados. Sin embargo, perdió la mitad de la ciudad de México, en lo que es la peor derrota de la izquierda citadina desde 1997. Tampoco se quedó con gubernaturas emblemáticas como la del estado de Nuevo León, pulmón económico de México, y que hasta hace un par de meses todo hacía pensar que arrasaría, pero que se desplomó al cuarto sitio. Desde su arribo a la presidencia del país, su plan de gobierno ha girado en torno a eliminar todo lo relacionado al periodo neoliberal de los últimos 30 años y sustituirlo por un esquema de asistencialismo y austeridad propio del más antiguo populismo de la región. Para ello busca deshacerse de instituciones civiles como la que organiza los comicios o la que garantiza el acceso a la información de la gestión gubernamental. Y bajo la lógica de que lo procedente del Estado es impoluto per se y lo que viene del ámbito privado obedece a una mecánica de lucro y corrupción, ha optado por volver al petróleo y el carbón como rectores del sistema energético mexicano, y cancelar los contratos de compañías extranjeras dedicadas a la explotación de energía eólica o solar. Adicionalmente, desapareció otras organizaciones civiles que a su entender eran agentes intermediarios de corrupción: centros de protección de mujeres violentadas, casas cuna para madres trabajadoras, fideicomisos para la atención de desastres naturales, para el apoyo a la ciencia y tecnología, o para la creación artística o la atención a los migrantes; los fondos para la atención de incendios forestales o para la protección de las zonas endémicas de las selvas, etc. Incluso canceló la relación comercial del gobierno con las compradoras y distribuidoras de vacunas y medicamentos, por lo que hoy México se encuentra en un inédito desabasto de medicamentos, vacunas o atención para niños con cáncer, recursos para damnificados de las tormentas tropicales o sin fondos para apoyar a los investigadores que se quedaron sin apoyos o los becarios que en el extranjero debieron interrumpir sus estancias.

Hoy es el ejército de México el planificador y ejecutante de las obras de infraestructura emblemáticas del presidente: un tren que correrá a lo largo de una deforestada Selva Lacandona en el sureste de México, una refinería para procesar el petróleo que en la mente del mandatario proveerá de autonomía energética al país, y un nuevo aeropuerto austero, para sustituir el que estaba construyendo el neoliberalismo hace tres años (y que estaba llamado a ser el más moderno de Latinoamérica). La pandemia ha exhibido también con crueldad las consecuencias de estas políticas de austeridad: más de 3 mil médicos fallecidos por falta de protección, 10 millones de nuevos pobres por la crisis económica del confinamiento y arriba de medio millón de fallecidos; sin políticas te testeo o rastreo de casos de covid.

Con esos parámetros, el resultado de la elección es un tropiezo: deja a su proyecto con al menos 50 diputados menos, un déficit de 14 millones de votos respecto a la anterior elección y sin la mayoría calificada que le permitiría cambiar la Constitución a diestra y siniestra. Notable la participación ciudadana, fue la más alta para una elección intermedia en el siglo XXI. (Santiago, 8 de junio 2021)

 

Dra. María José Labrador, directora Escuela de Periodismo

Dr. Héctor Velázquez, director Centro de investigación Sociedad Tecnológica y Futuro Humano.

Análisis conjunto de la Escuela de Periodismo y del Centro Sociedad Tecnológica y Futuro Humano de la Facultad de Humanidades de la Universidad Mayor.

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