Opinión.
El abogado como representante de la búsqueda de justicia: Un análisis de «Argentina, 1985», por Antonia Palacios Briceño
A partir del histórico “Juicio a las Juntas” retratado en la película Argentina, 1985, este ensayo reflexiona sobre la lucha por la justicia en América Latina, el rol transformador del derecho frente a regímenes autoritarios y la urgencia ética de nunca callar frente a las violaciones de los derechos humanos.

“La justicia tarda, pero llega” fue una frase dicha por un sacerdote francés nacionalizado chileno, Pierre Dubois; un notable defensor de los Derechos Humanos en plena dictadura militar chilena, circunstancia compartida a lo largo del siglo XX con la gran mayoría de nuestros hermanos fronterizos. “Para Dubois la vida era algo sagrado”, diría Gerardo Ouisse, compañero en la resistencia contra la administración del dictador Augusto Pinochet en ese periodo, “llevaba un mensaje de paz contra toda violencia”[1]. Lo cierto es que es difícil hablar de la historia de Latinoamérica, y en sí mismo de la evolución y creación de las normas sobre las que rige el derecho internacional, sin mirar atrás y ver la línea de sangre que gotea sobre nuestra historia.
De forma paralela, apenas cruzando la cordillera, daba comienzo un juicio al que la historia pronto le daría un tinte trascendental a la hora de hablar sobre la defensa de los Derechos Humanos, y el actuar de un eficaz y persecutor Estado de Derecho contra la vulneración; el “Juicio a las Juntas”, en torno al que se enfoca la película Argentina 1985, fue un procedimiento judicial clave para el retorno a la democracia argentina, enfocado en la efectiva persecución y criminalización del actuar de los militares dirigentes del país en el autodenominado “Proceso de Reorganización Nacional”.
Es, en este juicio, en el que el personaje de Julio César Strassera representa lo que es la lucha del uno en contra el sistema tiránico. El fiscal comienza su tarea contra un grupo de jefes militares que, apenas comenzando a soltar el poder, bien se han protegido las espaldas en todas las medidas tanto legales como externas que han podido concretar. Esto marca una notable desigualdad en la que Strassera tiene que emplear todos los medios disponibles para construir su caso; quizás tan solo cuando se encontró en el tribunal frente a sus imputados en un juicio que estaba mirando todo el mundo comprendió el significado de su profesión.
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