Opinión.
Se publica “Cuando un despacho se muere de éxito… a causa de un cliente”.
Sabedores de que un cliente no hace un despacho, los titulares del mismo deberán ser conscientes de la necesidad de compaginar un buen servicio a todos los clientes existentes (fidelización) con la realización de continúas labores de búsqueda de otros (captación).

En una reciente publicación española se da a conocer el artículo “Cuando un despacho se muere de éxito… a causa de un cliente”.
El autor que expone que tuvo ocasión de mantener una interesante charla con un compañero que se lamentaba de la situación en la que había quedado su despacho tras la pérdida de su cliente más importante.
Al parecer, la firma, con más de quince años de actividad profesional, llevaba aproximadamente diez años prestando sus servicios a una empresa a la que dedicaban prácticamente la totalidad del tiempo y de la que obtenían un porcentaje altísimo de facturación (y, además, con una enorme rentabilidad). Naturalmente, tenían otros clientes, pero minoritarios, de modo que la organización de la firma estaba volcada exclusivamente hacia aquel gran cliente.




