Tradición oral en Chile
Defensores de nuestra memoria colectiva.
En el Chile actual, donde pareciera que las redes sociales monopolizan la comunicación entre las personas, existen muchos cultores del ancestral oficio de la oralidad, que mantienen vivos los relatos tradicionales de sus comunidades, contribuyendo a generar nuevas audiencias a lo largo del todo el territorio nacional.

Este 20 de marzo recién pasado -cuando se produjo el equinoccio de otoño- celebramos el Día Internacional de la Narración Oral, práctica que nos acompaña a los seres humanos desde que comenzamos nuestro habitar en la tierra, y que es tan antigua como la observación del ciclo natural de las estaciones del año.
La narración oral es un acervo invaluable de los pueblos, y consiste en la tradición de contar historias a viva voz. Nace cuando los hombres y mujeres se reunían en torno al fuego y compartían experiencias y visiones sobre su existencia y al mundo que los rodeaba: la vida y la muerte, el nacimiento de los hijos, el significado de los astros, el poder del viento y el agua, los cambios climáticos, la fuerza y habilidad de los animales, y muchos otros asuntos de su cotidianeidad. Aunque relegada por la palabra escrita, ha sido y sigue siendo un vehículo crucial de transmisión de conocimientos, símbolos, valores, creencias y memorias colectivas, es decir, del patrimonio inmaterial de la humanidad.
En el Chile actual, donde pareciera que las redes sociales monopolizan la comunicación entre las personas, existen muchos cultores del ancestral oficio de la oralidad, que mantienen vivos los relatos tradicionales de sus comunidades, contribuyendo a generar nuevas audiencias a lo largo del todo el territorio nacional. Por nombrar sólo dos casos: Carlos Genovese -reconocido en 2023 con el Premio a las Artes Escénicas Nacionales Presidente de la República-, quien tiene una trayectoria de más de 25 años como narrador oral y dirige su propia escuela en Valparaíso, y Nancy Villarreal, joven actriz oriunda de Quiriquina, que se ha desempeñado como cuentacuentos en micros de la región de Ñuble, llevando este arte a espacios no convencionales.




