Terrorismo y justificación bélica
El 11-S, guerra justa y guerra contra el terrorismo.
Habiendo en Estados Unidos una regulación orgánica del terrorismo, el cual se hace cargo de definirlo y de sancionarlo, resulta razonable colegir que, para perseguir, sancionar, diezmar o eliminar tales conductas, no es necesario apelar a la guerra justa; por el contrario, utilizar dicho recurso resulta totalmente desproporcionado e injustificado

Recuerdo que el 11 de septiembre de 2001 estaba de cumpleaños mi abuela, por lo que, al igual que todos los años, había que hacer una coordinación logística con el resto de la familia para poder ir a su casa, pues como cada 11 de septiembre se realizaban múltiples manifestaciones con ocasión del Golpe de Estado que sufrió nuestro país en el año 1973, situación que se volvía más compleja ya que mi abuela vivía a pocos metros del Estadio Nacional, recinto que fue utilizado como centro de detención, concentración y tortura durante la dictadura militar. Tenía 18 años recién cumplidos, estaba en mi último año de colegio y pensando en mi futuro ingreso a la universidad. Ese día salí de mi casa con una sensación de tensa calma en el ambiente, pues, a diferencia de los años anteriores, recientemente se había eliminado el 11 de septiembre como feriado legal, por lo que debía ser un “día normal” como cualquier otro. Cuando nos tocaba la clase de inglés, nos llamó la atención la demora de la profesora en llegar a nuestro curso, pues se caracterizaba por ser puntual; de pronto entró a la sala de clases muy confundida, comentando que había salido un extra de noticias en televisión informando que un avión había chocado “accidentalmente” con una de las Torres Gemelas en Estados Unidos. Trató de hacer la clase con normalidad, hasta que se empezó a sentir movimiento en los pasillos del colegio… yo pensé que, como todos los años, se podía tratar de protestas en alusión al Golpe de Estado y que nos enviarían más temprano a casa (así yo podría ir a ver a mi abuela con tranquilidad), sin embargo, el ajetreo era por tener acceso a los televisores y radios que estaban transmitiendo en directo noticias desde Nueva York, pues un segundo avión había chocado en contra de la otra Torre de World Trade Center. Mas tarde, llegó la profesora de filosofía, quien nos comentó que, al parecer, estos eventos no eran accidentales, sino que eran *atentados terroristas,*pues en total se habían secuestrado cuatro aviones comerciales (con toda su tripulación y pasajeros a bordo), nos dijo que el tema era muy complejo y que iba a cambiar lo que tenía planificado para la clase de ese día; fue así como, en lugar de hablar de silogismos, se consiguió un televisor y abrió un debate sobre el terrorismo, la posibilidad de una “nueva guerra mundial” por motivos religiosos o por el acceso a los recursos naturales, los conflictos armamentistas, la forma en que Estados Unidos reaccionaria una vez que tuviese identificado al (los) autor(es) de tales ataques y qué postura podría tomar el gobierno de Chile en este caso. Esa fue la primera vez que vi el problema de la Guerra Justay su justificación a raíz de actos de terrorismo… y que mi abuela se quedó sin celebración.
Por cierto, aun cuando el concepto Guerra Justa se mantiene plenamente vigente en el siglo XXI -toda vez que es fruto de una larga discusión sobre las condiciones bajo las cuales se justifica recurrir a las armas como medio de resolución de conflictos, estableciendo mecanismos que permitan conducir las hostilidades-, y con independencia de las complejidades que puede presentar su aplicación en la actualidad, vale la pena cuestionarse si, frente a este tipo de atentados, la reacción de un Estado debe obedecer a los parámetros de la Guerra Justao bien se debe atender a las disposiciones propias del derecho penal, teniendo en especial consideración el hecho que en muchos países -y pese a la multiplicidad de formas que este fenómeno puede adoptar-, el terrorismo (tanto a nivel interno como transnacional) se encuentra tipificado como delito.
Con el paso del tiempo, y viendo cómo Estados Unidos ha manejado la situación del terrorismo a partir del 11/S, creo que resulta totalmente válido analizar los mecanismos utilizados por dicho país para afrontarlo, para luego preguntarse si éstos han sido adecuados o bien si existe otra vía que sea idónea para enfrentar legítimamente tales conductas. De hecho, si se revisa en retrospectiva el actuar de Estados Unidos en su “guerra contra el terrorismo”, de cara a las manifestaciones de violencia ilegítima calificadas como “terrorismo internacional, trasnacional o global”, es posible advertir, tal como señala Alberto Piris (2007) que existe un *enfrentamiento asimétrico sin fin visible, que genera un forcejeo duradero entre los países occidentales y el terrorismo de raíz islámica,*y en el cual -desde mi punto de vista- se vislumbra una suerte sincretismo entre las instituciones propias de la guerra justay del *derecho penal,*a fin de justificar las estrategias militares adoptadas y los castigos impuestos a quienes tengan participación en el terrorismo, movilizar a la opinión pública norteamericana y alcanzar la paz y justicia, las cuales, en efecto, sólo se lograrán en la medida que, como lo expuso el presidente Bush en noviembre de 2001, los grupos terroristas de alcance mundial hayan sido encontrados, detenidos y derrotados.
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