Elecciones internas suspendidas
El desafío de liderar con responsabilidad
La suspensión indefinida de las elecciones internas, bajo el pretexto de fallas técnicas en el sistema de votación electrónica, no es solo un problema operativo. Es un golpe directo a la legitimidad de la conducción política y a la credibilidad del partido ante sus militantes y la opinión pública.

A la militancia de Evópoli y a la ciudadanía en general:
No hay peor golpe para una organización política que el de su propia inconsistencia. Y eso es, precisamente, lo que hoy enfrenta Evópoli. La suspensión indefinida de las elecciones internas, bajo el pretexto de fallas técnicas en el sistema de votación electrónica, no es solo un problema operativo. Es un golpe directo a la legitimidad de la conducción política y a la credibilidad del partido ante sus militantes y la opinión pública.
Cuando un partido que se ha erigido sobre la bandera de la transparencia y la modernización de la política fracasa en su propio proceso electoral, el mensaje que se proyecta es inequívoco: si no podemos ordenar nuestra propia casa, ¿con qué autoridad pretendemos ordenar la de los demás? Evópoli no solo ha fallado en la gestión de una elección, ha fallado en la coherencia misma de su proyecto político.




