Reconciliación cívico-militar
El verdadero sentido de las “Glorias del Ejército”
Las Glorias del Ejército no solo conmemoran victorias pasadas, sino que también invitan a reflexionar sobre el vínculo entre las Fuerzas Armadas y la sociedad civil. Mientras antiguos soldados envejecen en prisión por hechos del pasado, persiste una herida abierta que impide una reconciliación verdadera.

Es un hecho indiscutido la importancia que han tenido las FFAA en la historia de Chile, especialmente en la definición de su largo territorio, como fue desde el nacimiento de nuestra Independencia, pasando por la Guerra contra la Confederación Perú-boliviana, la Guerra del Pacífico, o incluso el Conflicto del Beagle. Pero, además, su valiosa participación se ha extendido al ámbito interno, por ejemplo, en la Guerra Civil de 1891 (aun cuando las FFAA se hayan dividido en el apoyo a Balmaceda) y en el Pronunciamiento Militar de 1973, que, en ese entonces, pero ahora actuando unidas estas fuerzas, nos libraron -temporalmente- de caer en otra sangrienta guerra civil apoyada por una dictadura comunista.
En esta nueva conmemoración de las Glorias del Ejército, no quiero enfatizar en esas victorias gloriosas alcanzadas en el campo de batalla gracias al arrojo de sus soldados, porque es algo que estará siempre presente en nuestra historia, y recordado cada 19 de septiembre al compás de la marcha de “Los Viejos Estandartes”.
Hoy quiero poner el acento en un significado de estas Glorias que suele ser olvidado y por qué no decirlo, minimizado, como es la unión cívico-militar que representa esta celebración y su importancia para el normal desarrollo de una sociedad.
Temas
Comentarios (3)
Boris Ávalos He leído con interés la carta publicada en Diario Constitucional sobre el verdadero sentido de las “Glorias del Ejército”. Coincido en que estas conmemoraciones evocan victorias pasadas, sacrificios y un legado que forma parte de nuestra identidad nacional. Sin embargo, creo necesario ampliar la reflexión con algunos puntos. 1. Significado histórico vs. presente Las Glorias del Ejército pueden inspirar orgullo y sentido de continuidad, pero también nos interpelan: ¿qué relatos se privilegian y cuáles se omiten? ¿Cuál es la función social de esas memorias hoy: educar, cohesionar, legitimar instituciones? 2. Inclusión, memoria y reconocimiento La memoria no debería centrarse sólo en batallas o liderazgos militares, sino también en los soldados rasos, en las comunidades afectadas por los conflictos y en las consecuencias sociales y humanas de la guerra. Sin esa mirada amplia, las conmemoraciones corren el riesgo de transmitir una visión parcial. 3. Patriotismo crítico Celebrar las Glorias no implica negar los errores del pasado. El verdadero patriotismo exige tanto orgullo como autocrítica: reconocer aciertos y desaciertos, educar en valores de justicia y derechos humanos, y promover la rendición de cuentas histórica. 4. Simbolismo y civismo Los desfiles y ceremonias proyectan disciplina y sacrificio, pero deben ser también instancias de encuentro entre lo militar y lo civil. Si se transforman en rituales vacíos, pierden fuerza; en cambio, si se abren al diálogo, fortalecen la democracia y el sentido de comunidad. Finalmente puedo decir que las “Glorias del Ejército” tienen un rol importante: preservar memoria, afirmar identidad, reconocer sacrificios. Pero para que su significado esté acorde con los desafíos actuales de justicia, inclusión y democracia, conviene que se celebren con reflexión, responsabilidad histórica y participación ciudadana. Sólo así podrán ser un puente —y no un muro— entre pasado, presente y futuro.
Helmuth Schweizer Toda la razón la abogada Carla Fernández, en fiestas patrias se den los festejos, la Parada Militar, las fondas. Pero quien se acuerda de los viejos soldados injustamente presos por un sistema obsoleto, inquisidor e injusto, en manos de jueces prevaricados. Gracias Carla por recordarnos a estos héroes
Claudio Muñoz Mientras esos «viejos soldados» no pidan el anhelado perdón y no rompan su pacto de silencio, no puede haber libertad y menos gloria para ellos. Por cierto dicho día, decretado en 1915, es muy anterior a la infamia ocurrida en 1973, ya que recuerda las glorias de la Guerra del Pacífico, y pretender juntar ambas historias es otra aberración del negacionismo




