Abuso de acusaciones
La acusación que merece.
Imaginemos por un momento, que al ministro Giorgio Jackson se le pueda sancionar por su actuar irresponsable y populista cuando fue diputado, por ejemplo, cuando votó e impulsó más de diez acusaciones constitucionales infundadas en el periodo anterior, una de estas, contra el ministro de Educación por querer volver a abrir los colegios. Hoy, el tiempo le da la razón a ese ministro y vemos las consecuencias de las acciones de Jackson: un terremoto educacional. ¿Y quiénes son los perjudicados? los estudiantes de Chile.

Es lamentable que el instrumento de la acusación constitucional no sea más amplio en su aplicación, porque si se pudiese acusar y hacer responsable por todas sus conductas a ministros o políticos, seguro que algunos no lograrían ejercer nunca más públicamente.
Imaginemos por un momento, que al ministro Giorgio Jackson se le pueda sancionar por su actuar irresponsable y populista cuando fue diputado, por ejemplo, cuando votó e impulsó más de diez acusaciones constitucionales infundadas en el periodo anterior, una de estas, contra el ministro de Educación por querer volver a abrir los colegios. Hoy, el tiempo le da la razón a ese ministro y vemos las consecuencias de las acciones de Jackson: un terremoto educacional. ¿Y quiénes son los perjudicados? los estudiantes de Chile.
O cuando el entonces diputado Jackson, a cambio de un queque, mantuvo hablando más de 15 horas al diputado Naranjo, en un vergonzoso espectáculo, para llegar a votar una acusación constitucional sin sustento contra el Presidente de la República, en medio de la peor crisis política e institucional que ha vivido el país desde el retorno de la democracia.




