Crisis demográfica y economía
La agenda (no tan oculta) para aumentar la tasa de fecundidad.
No podemos quedarnos en que las únicas soluciones son aumentar la tasa de fecundidad o la migración. Busquemos mejorar la calidad de la educación formando niñas, niños y jóvenes creativos, críticos, curiosos y sociales y así aumentar la productividad y tecnologizar la economía.

En Chile, la tasa de fecundidad según el INE, alcanzó en 2022 a 1,5 hijos por mujer. Este número es el más bajo de América Latina y similar a las tasas de los países europeos. Se está tratando de instalar que esta es una cifra no es “sostenible” en el largo plazo y que la tasa de fecundidad debiera llegar a lo menos a 2,1 hijos por mujer.
Cabe preguntarse, ¿qué significa “sostenible” para quienes están detrás de la agenda para aumentar la tasa de fecundidad?. Primero debemos distinguir entre los desafíos que debemos enfrentar y asumir como consecuencia del aumento significativo en la expectativa de vida que paso de 70 años en 1980 a 81 años en la actualidad. Es cierto que la proporción entre viejos y jóvenes aumentará, pero el envejecimiento nada tiene que ver con la disminución de la fecundidad. Quienes establecen que dicho aumento es peligroso, lo hacen para confundir y reclutar adeptos a su causa.
Segundo, aumentar la tasa de fecundidad para que sea “sostenible” es un concepto económico que se basa en un modelo de desarrollo y crecimiento que necesita que exista más oferta que demanda laboral para disponer de un número importante de la población como proveedora de mano de obra barata. En el caso que no haya suficiente provisión de mano de obra barata producto de nacimientos para satisfacer el modelo económico de crecimiento, se busca hacerlo por la vía de la migración como sucedió en Chile.




