Envejecimiento en prisión
La banalidad del mal en el geriatricidio carcelario.
Llama la atención la carencia de una capacidad crítica y autónoma de los órganos políticos y judiciales de nuestro país para analizar -desde la base de un diálogo interno y silencioso que necesariamente debe mantener uno consigo mismo- los efectos de sus decisiones y la cruda realidad que actualmente están viviendo los militares y civiles juzgados y condenados por causas de DDHH a raíz de ellas.

Hannah Arendt sitúa la esencia de la banalidad del mal en que no son necesarias las malas motivaciones o intenciones para realizar malas acciones, cuestionando las convicciones filosóficas, teológicas y legales más arraigadas en Occidente que señala, que las malas acciones presuponen malas intenciones y motivaciones por parte de quienes las realizan. La banalidad, en cambio, significa hacer mal “sin darse cuenta”, y motivados por cuestiones ajenas al denominado “mal radical”, como serían la ambición, el reconocimiento social, los logros materiales para asegurar el bienestar de la familia, etc.
A partir de esta conceptualización, llama la atención la carencia de una capacidad crítica y autónoma de los órganos políticos y judiciales de nuestro país para analizar -desde la base de un diálogo interno y silencioso que necesariamente debe mantener uno consigo mismo- los efectos de sus decisiones y la cruda realidad que actualmente están viviendo los militares y civiles juzgados y condenados por causas de DDHH a raíz de ellas.
Si bien Arendt construye su análisis a partir del Holocausto y su confrontación con el juicio de Adolf Eichmann en Jerusalén, no resulta exagerada esta analogía para mostrar la conculcación de los derechos de quienes han sido encausados por delitos cometidos durante el Gobierno Militar. Menos aún, cuando son los propios órganos judiciales quienes utilizan esta analogía, pero in malam partem, asimilando el “contexto” post 11 S y hasta marzo de 1990, a lo ocurrido en el Holocausto, justificando a partir de esta homologación, un derecho penal de autor y una visión causalista del delito.
Comentarios (1)
Humberto Julio Esta triste situación debiera ser una lección para los políticos del futuro ya que de no haberse apoyado, en aras de la reconciliación, la liberación de todos los presos de un solo sector político, mientras continuaban las condenas de los que los enfrentaron, probablemente este problema ya no existiría. Desgraciadamente la izquierda no tiene incentivo alguno para terminar con el geriatricidio que se sigue cometiendo y que ha sido agravado por el actual hacinamiento.
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