Glosa republicana estatal
La Glosa Republicana como costumbre política estatal
La reciente decisión del Gobierno de no incluir la denominada “glosa republicana” o “de libre disposición” del Presupuesto 2026 abre un debate que va más allá de la mera contabilidad fiscal.

Desde 1990, y sin excepción, todos los gobiernos han destinado en su último presupuesto un monto flexible destinado a la administración entrante. Si bien, no existe norma que lo exija, esta práctica se consolidó con el tiempo como una **costumbre política estatal.**Su propósito es claro y funcional a la democracia: garantizar que el Presidente o Presidenta electa cuente con recursos inmediatos para implementar sus prioridades iniciales, sin quedar limitado por la planificación presupuestaria del gobierno saliente.
En el derecho, y específicamente en el ámbito comercial, la costumbre mercantil cumple un rol análogo. El artículo 4 del Código de Comercio señala que, las costumbres mercantiles suplen el silencio de la ley, cuando los hechos que las constituyen son uniformes, públicas y reiteradas en el tiempo. La doctrina recalca que, debe existir opinio iuris, es decir, la convicción de que la práctica es obligatoria o, al menos indispensable.
Tal trasladar esta lógica al ámbito público, ciertas tradiciones políticas se alinean perfectamente con esta idea: la cuenta pública presidencial, la ceremonia de entrega de la banda en el Congreso, y la propia glosa republicana. Todas ellas generan estándares de conducta que, aunque no escritos, son esenciales para asegurar la continuidad, la confianza y la previsibilidad tanto estatal como institucional.




