Inclusión y discapacidad en Chile
Más allá de la accesibilidad.
Una verdadera acción afirmativa que esté en conformidad con el compromiso asumido por Chile al firmar la Convención de Derechos de Personas con Discapacidad (CRPD) no solo debe abordar la accesibilidad en términos convencionales, sino que debe ir más allá, y observar en qué otras dimensiones podemos construir evidencia para mejorar la política pública.

En cada etapa de la vida, nuestro cuerpo cambia y, con ello, nuestra capacidad de interactuar con el entorno. ‘Accesibilidad’, palabra que solemos asociar principalmente con la discapacidad física, no está tan alejada de las personas promedio. Después de todo, ¿quién de nosotros, en algún momento de su vida, no ha enfrentado o enfrentará algún tipo de restricción de movilidad, ya sea por un accidente, vejez, embarazo u otras circunstancias?
A menudo, la imagen que se nos viene a la mente cuando pensamos en accesibilidad es una silla de ruedas. Sin embargo, esta perspectiva es una reducción excesiva de un tema que abarca mucho más que las limitaciones de la funcionalidad física más evidentes. La accesibilidad es, de hecho, un bien público universal; por lo que opera como un indicador de cuán inclusiva -o exclusiva- es una sociedad.
Siguiendo esta línea, una verdadera acción afirmativa que esté en conformidad con el compromiso asumido por Chile al firmar la Convención de Derechos de Personas con Discapacidad (CRPD) no solo debe abordar la accesibilidad en términos convencionales, sino que debe ir más allá, y observar en qué otras dimensiones podemos construir evidencia para mejorar la política pública.




