Demografía y crecimiento económico
Natalidad y productividad
La histórica caída de la natalidad en Chile no conduce necesariamente al estancamiento económico. Una menor disponibilidad de trabajadores jóvenes puede transformarse en un incentivo para elevar la productividad mediante innovación, capacitación y nuevas tecnologías, siempre que el país combine estas medidas con políticas de apoyo familiar, mayor participación femenina, reconversión laboral y permanencia de las personas mayores en el empleo.

Chile enfrenta una caída histórica de la natalidad: en 2025 la fecundidad llegó a 0,99 hijos por mujer. Este escenario suele describirse como una amenaza inevitable. Sin embargo, la evidencia muestra que la escasez de trabajadores jóvenes puede incentivar tecnologías, elevar la productividad y sostener el ingreso agregado.
El desafío no es minimizar el problema, sino anticiparse. La disminución de la natalidad no debe asumirse como una condena al estancamiento, sino como una señal para fortalecer la innovación, la capacitación laboral y la incorporación responsable de tecnologías que permitan mantener la capacidad productiva.
La demografía no determina mecánicamente el futuro económico. Chile puede convertir la menor disponibilidad de trabajadores en un incentivo para producir mejor, combinando políticas de apoyo a las familias con medidas que favorezcan la reconversión laboral, una mayor participación femenina y la permanencia de las personas mayores en el mercado del trabajo. Envejecer no tiene por qué significar empobrecerse; improvisar sí puede hacerlo.
Erik Escalona
Decano Facultad de Negocios y Tecnología
Universidad UNIACC




