Nepotismo y tráfico de influencias
Nepotismo y “besa mano”: Una cultura de favoritismos.
El nepotismo es la práctica de favorecer a familiares o amigos en la asignación de cargos o beneficios, sin importar sus méritos o capacidades. En Chile, hemos visto ejemplos de funcionarios que posicionan a sus familiares en puestos clave, no por sus competencias, sino por su cercanía personal. Esto, naturalmente, limita el acceso a oportunidades a quienes tienen el talento pero carecen de conexiones, y refuerza una estructura de poder cerrada y elitista.

En Chile, como en muchos otros países, el nepotismo y el “besa mano” son prácticas que, aunque invisibles en los textos legales, están profundamente arraigadas en las dinámicas sociales y políticas. Estas conductas erosionan los principios de meritocracia, transparencia e imparcialidad que deberían regir nuestras instituciones. Más allá de los casos que a veces vemos en los titulares, sus efectos son duraderos y minan la confianza pública, debilitando las estructuras democráticas y perpetuando la desigualdad.
El nepotismo es la práctica de favorecer a familiares o amigos en la asignación de cargos o beneficios, sin importar sus méritos o capacidades. En Chile, hemos visto ejemplos de funcionarios que posicionan a sus familiares en puestos clave, no por sus competencias, sino por su cercanía personal. Esto, naturalmente, limita el acceso a oportunidades a quienes tienen el talento pero carecen de conexiones, y refuerza una estructura de poder cerrada y elitista.
El “besa mano”, por su parte, es un fenómeno menos formal pero igualmente corrosivo. Se refiere a la cultura en la que las personas buscan la cercanía de figuras de poder -políticos, jueces, o empresarios- para asegurarse favores, nombramientos o influencias. Es un tipo de tráfico de influencias, aunque a menudo más sutil, que genera la percepción de que los cargos o decisiones importantes se toman en base a relaciones personales y no a la objetividad o al mérito.
Comentarios (1)
Humberto Julio De acuerdo, especialmente en que cambiar algo tan arraigado en nuestra sociedad representa un desafío formidable. En subsidio no hay que creerle a aquel político que promete que no lo practicará ya que seguramente lo hará y en forma más grotesca.




