Control de constitucionalidad
Tribunal Constitucional
Para evitar que la Constitución devenga solo una declaración de buenas intenciones y sea jurídicamente vinculante es imperiosa la necesidad de un Tribunal Constitucional.

Hoy en día, a propósito del tercer retiro del 10 por ciento que acapara medios e interés general de parte de la sociedad, y ad portas de la elección de los candidatos a la convención constituyente, es necesario reflexionar sobre nuestro Tribunal Constitucional.
El Tribunal Constitucional nace en Chile en la década del 70, para ser más precisa, al final del mandato del Presidente Eduardo Frei Montalva, mediante la Ley N° 17.284 de fecha 23 de enero de 1970. Desde ese entonces, es posible establecer su historia y funcionamiento en tres períodos: 1) Desde 1970 a 1973, 2) Desde 1980 al 2005, y 3) Desde 2005 a la actualidad. En palabras del primer presidente del Tribunal Constitucional don Enrique Silva Cimma, el rol de este Tribunal es complementar el control posterior que realizaba la Corte Suprema, evitando que una ley contraria a la Constitución entre al sistema. (Recordar que desde 1925, era la Corte Suprema que apreciaba si las leyes se adecuaban o no a la Carta Fundamental).
Nadie puede discutir la relevancia de que exista un mecanismo de justicia constitucional, un guardián de la Constitución, ya que, sin él, la Constitución sería un saludo a la bandera.




