Polonia celebra su constitución
Un nuevo aniversario de la constitución más antigua de Europa.
En el aniversario de la primera Constitución europea moderna, celebramos el legado jurídico y democrático de Polonia, cuya tradición constitucional, rica y milenaria, sigue ofreciendo enseñanzas valiosas al presente.

El 3 de mayo se conmemora un aniversario más de la Constitución de Polonia de 1791, la más antigua de Europa y la segunda más antigua del mundo. El constitucionalismo polaco, con raíces claramente identificables en el siglo XIII y aun antecedentes en el siglo XI, y con mecanismos democráticos presentes en el siglo XVI, tiene mucho que aportarle a un occidente encerrado todavía culturalmente bajo los esquemas de un mundo fraccionado por la Guerra Fría. Pese a las décadas transcurridas desde la caída del muro de Berlín, poco y nada se suele saber entre nosotros sobre la vasta, profunda, y culta tradición jurídica de la ya milenaria Polonia. Sirva esta nueva efeméride para adentrarnos primerizamente en este fecundo filón.
El rey Stanisław August Poniatowski (1732-1798), gobernante ilustrado, titular de la Corona de Polonia y del Ducado de Lituania, lideró, en medio de una evidente crisis institucional, un proceso constituyente inédito, no revolucionario ni emancipatorio, marcado por un sello liberal, que introducía un principio de igualdad política y reforzaba los instrumentos de protección del campesinado. Implicó un intento novedoso de síntesis entre una democracia nobiliaria con un fuerte poder central y la monarquía hereditaria.
La Constitución contenía once apartados, que trataban básicamente sobre la estructura y organización política, e incluía una ley sobre las ciudades reales libres, considerada parte integrante del texto constitucional.




