Acuerdos constitucionales
Un Pacto Social requiere que los constituyentes estén debidamente ilustrados y conscientes de los alcances del acuerdo
Es vital que los Convencionales electos sean en su mayoría miembros de todos los sectores políticos, para que aporten al debate todas aquellas proposiciones que sirvan para fijar la estrategia socio-económica de un Estado activo, que asuma su responsabilidad política primordial reflejada en leyes de seguridad social, dictadas esencialmente para los sistemas de educación, de salud, de previsión y de seguridad.

A la fecha es factible sostener que ya se enraizó en el colectivo la idea de que Chile necesita de un nuevo pacto social -producto de un Gran Acuerdo nacional- cuyos contenidos debidamente concertados queden incorporados en el texto de una nueva Constitución Política, no contaminada por disposiciones encubiertas como ocurre en la actual Carta Magna.
Es vital, para ello, que los Convencionales electos – aparte de conocer el tema- sean en su mayoría miembros de todos los sectores políticos, para que aporten al debate todas aquellas proposiciones que sirvan para fijar la estrategia socio-económica de un Estado activo, que asuma su responsabilidad política primordial reflejada en leyes de seguridad social, dictadas esencialmente para los sistemas de educación, de salud, de previsión y de seguridad. Un Estado que, además, tenga la iniciativa responsable de estimular el crecimiento del País, facilitar su estabilidad económica y asegurar las fuentes laborales; velando porque los beneficios resultantes sean un efectivo factor de progreso para todos sus habitantes a fin de que, mediante ese trabajo seguro, eficaz y honesto, se pueda generar un ámbito de libertad, de igualdad, de respeto y tolerancia con hechos concretos e imprescindibles. Todo ello, al margen de la actividad privada a la cual debe darse cabida en el sistema con la debida fiscalización del Estado.
Los Convencionales deben estar convencidos de que la nueva Carta debe garantizar la justicia social e impedir los privilegios de toda clase los que, por sí mismos, son como el “virus endémico” de la desigualdad, la que hoy día se ha desnudado en toda su intensidad en medio de los avatares de la pandemia; una intensidad que, a muchos, sorprendió y a otros “recién se les hizo visible”. La Igualdad, la libertad y la solidaridad forman una tríada que siendo muy necesaria no nace en forma espontánea en la sociedad humana, por el contrario, para introducirla en la práctica de los grupos comunitarios se ha necesitado de mucho tiempo, de muchos esfuerzos y de la ocurrencia de muchas etapas trágicas como las que nos narran la historia del mundo y del hombre. De este hombre que, desde el momento en que abandona el nomadismo y se asienta agrupadamente en un determinado lugar del planeta ha tenido la necesidad forzosa de tomar acuerdos -simples o más complejos- con sus semejantes, para adaptarse a vivir en sociedad y colaborar en la búsqueda del bienestar de todos sus miembros sin ninguna discriminación.
Temas
Te puede interesar

Desigualdad e indignación social
Qué pasó en Chile según las ciencias del comportamiento

Modernización del estado
Sobre el bono clase media

Consensos y diferencias.
Observatorio Nueva Constitución sobre propuestas de reglamento para la Convención y propuesta del CPLT que establece que sesiones de la convención podrían ser reservadas: “No estamos de acuerdo con el secretismo en la convención. No hay razones para que hayan ni sesiones ni negociaciones secretas”.

