Proceso constitucional en cierre
Una luz al final del túnel
La aprobación de un nuevo texto constitucional será la acertada respuesta de un país que, sacudido de su inicial confusión y temor, cierra en las urnas uno de los episodios más difíciles de su historia política. Colaboremos todos para que así sea.

Durante cuatro años Chile ha transitado por un obscurecido*“túnel”* donde la violencia, en casos demencial, los ánimos refundacionales de mentes mesiánicas y extremistas, los ensayos constitucionales fallidos y la constante e implacable confrontación entre los diversos sectores políticos han ensombrecido nuestra vida cívica al punto de no dejarnos ver al final una luz de salida.
El tránsito de este lúgubre corredor lo iniciamos en octubre y noviembre del año 2019 en que la violencia revolucionaria se apoderó de las calles, destruyó todo a su paso, puso en jaque la institucionalidad y la democracia, demostró la incapacidad de la clase política para responder a la amenaza y nos obligó a iniciar un proceso para reemplazar nuestra Constitución, a la que se culpó de todos los males reales y fictos.
El segundo paso en este transitar forzado fue la aprobación en plebiscito de un proceso constituyente que condujera a la dictación de un nuevo texto constitucional. Entonces, continuó el caminar a tientas de un país que contemplaba atónito como una sarta de personajes extraños “votando desde la ducha y disfrazados de dinosaurios y extraños personajes del folclor urbano” se refocilaban destruyendo el país. La sensatez del chileno medio detuvo, a la mitad del “túnel”, el intento de destruir y deconstruir Chile y aliviado intentó abandonarlo. Pero la dirigencia política no lo permitió.




