Educación superior mercantilizada
Universidad: misión cultural, no empresarial
Reducir la educación superior a un simple bien de consumo desconoce su función esencial: formar ciudadanía, producir conocimiento y enriquecer la vida cultural del país. El enfoque exclusivamente economicista —acentuado por la desregulación y la lógica de rentabilidad— ha generado endeudamiento, frustración y carreras con bajo retorno, debilitando su promesa de movilidad social. Frente a ello, se propone una visión que rescate la calidad, la pertinencia y la dimensión humanista de la formación, entendida como un proyecto colectivo más allá del mercado.

Reducir la educación superior a un bien de consumo es un grave error economicista. Al analizarla solo por rentabilidad, se confunde la universidad con una empresa y al estudiante con un cliente. La Fiscalía Nacional Económica (FNE) olvida que la misión universitaria no es financiera, sino cultural y cívica: crear y transmitir conocimiento para la sociedad.
La desregulación prometió movilidad y dejó endeudamiento y el «cesante ilustrado,» con un 35% de carreras con retorno negativo. El mito del cartón se quebró: la empleabilidad depende de la capacidad de reinventarse.
Un sistema contribuye a la movilidad social solo si la formación es pertinente y de calidad. Desde UNIACC vemos a la institución como una orquesta sinfónica: múltiples talentos en una obra común. La educación no puede reducirse a lo rentable; debe custodiar el humanismo, la reflexión y la creatividad. La educación no es preparación para la vida; es la vida misma.
Cristóbal Hollstein
Director de Educación Continua Universidad UNIACC




