Opinión.
Acerca de «Decálogo del entusiasta (y del abogado entusiasta)».
La PP ha demostrado que la alegría no es sólo genética y se puede trabajar, existen hábitos para comer sano y también para pensar sano, para pensar en positivo.

En una reciente publicación del medio noticias.juridicas.com se da a conocer el artículo “Decálogo del entusiasta (y del abogado entusiasta)”, del autor Víctor Küppers, licenciado en Administración y Dirección de Empresas y Doctor en Humanidades.
Primero, el profesional aclara que cuando la Psicología Positiva (PP) habla de entusiasmo no se refiere a ser payaso, chistoso o gracioso, eso es ser pesado. La PP, explica, se centra en un concepto muy chulo que es la “alegría de vivir”. Y la alegría de vivir no es necesariamente ruidosa, es esa sensación de paz, de plenitud, de serenidad y de ganas de ir dando botes de alegría por la vida y ser amable con todo el mundo. Todos hemos vivido en algún momento esta sensación, y es fantástica. Cuando uno vive con alegría la vida es brutal, y el que la tiene, la tiene un lunes y un jueves, trabajando y jugando al ping-pong. Y vivir así, si uno no tiene dramas en la vida, es lo normal. No es lo habitual, pero si lo normal. Lo que pasa es que en esta sociedad de tarados hemos confundido lo habitual con lo normal, y uno tiene que aspirar a ser normal. Y tenemos que hacerlo, no solo para disfrutar de la sensación espectacular que conlleva vivir y trabajar con alegría, sino sobre todo porque cuando uno es alegre saca lo mejor que lleva dentro, sus mejores actitudes y sentimientos, su mejor versión. Porque existe esa mejor versión de cada uno de nosotros. Pero existe si no perdemos el ánimo y la alegría, porque entonces también hemos comprobado que tenemos nuestra peor versión, con nuestras peores actitudes y sentimientos, y vivir así es asqueroso. También para los abogados ;-).
Pues bien, añade que la PP ha demostrado que la alegría no es sólo genética. Cuando nacemos a nuestros padres no les dicen: “mira, ha sido niño, pesa 2 kilos 800 y pinta cenizo”. Las circunstancias, las preocupaciones, las responsabilidades nos vuelven cenizos. Pero la alegría se puede trabajar, existen hábitos para comer sano y también para pensar sano, para pensar en positivo. Y debería preocuparnos porque cuando perdemos el ánimo no perdemos nuestros conocimientos, no perdemos nuestro nivel de inglés, perdemos lo mejor que tenemos, nuestra actitud, nuestra mejor manera de ser, y entonces pasamos de ser esa persona estratosférica que todos somos a ser esa persona mediocre que también podemos ser, de ser un abogado increíble a uno mediocre. La vida es estado de ánimo, es lo que nos mueve y lo que nos hace vivir una vida de grandeza, llena de sentido. Por eso hay que mantenerlo muy arriba.
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