España.
Aun cuando un espacio común sea utilizado sin autorización de los copropietarios, no puede desconocerse que ha sido consentido tácitamente si se acredita un uso continuo por más 35 años.
El prolongadísimo silencio e inacción de la comunidad de propietarios ha sido equivalente a su consentimiento.

La Audiencia Provincial de Las Palmas de Gran Canaria (España), revocó la sentencia de primera instancia que le ordenó al dueño de un hotel restituir la posesión de la parte del pasillo comunitario de un edificio que fue utilizado como terraza–bar, en favor de la comunidad de propietarios.
El recurrente alegó que hace más de 30 años el bloque de departamentos tenía un único propietario que le permitió ocupar la terraza como bar, sin embargo, a pesar de que la actual comunidad de propietarios también le permitió su uso, al permitirle regresar a ella luego de que la abandonara de manera temporal por obras de reforma y de rehabilitación, la junta de la comunidad de propietarios instruyó luego iniciar acciones judiciales en su contra por no contar con su autorización expresa para utilizarla. Considera que no puede obligársele a restituir la posesión de la terraza, ya que viene haciendo uso de ella hace 35 años.
Al respecto, la Audiencia Provincial razona que, “(…) no puede calificarse de ocupación sin autorización de la Junta de propietarios la que viene desplegando desde hace 35 años el demandado (y a través de él su arrendatario, que lo fue de los comuneros precedentes sin solución de continuidad) sino que constituye un genuino reconocimiento del derecho de uso de la terraza que no venía sino a confirmar lo que ya tácitamente venía siendo consentido y ello tras valorar el conjunto de circunstancias concurrentes expuestas, por las que cabe determinar que el prolongadísimo silencio e inacción de la comunidad ha sido equivalente a su consentimiento.”
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