Opinión.
Lo que el dinero no puede comprar.
Cuando no había ninguna oferta económica, los ciudadanos suizos estaban dispuestos a aceptar la peligrosa instalación dada la importancia de la energía nuclear para todo el país. Su compromiso con el bien común prevalecía sobre otras consideraciones individuales.

En una reciente publicación del medio español Confilegal se da a conocer el artículo “Lo que el dinero no puede comprar”, del magistrado Fernando Pinto.
Ejemplifica que después de años de discusión, Suiza barajó la posibilidad de establecer un depósito de residuos nucleares en la pequeña población de Wolfenschiessen de apenas dos mil habitantes.
Antes de que se celebrara el referéndum sobre esta cuestión, en 1993 un grupo de economistas dirigidos por Bruno S. Frey y Felix Oberholzer-Gee realizaron una encuesta a los habitantes del pueblo preguntándoles si votarían a favor de que se instalase en su comunidad el depósito de residuos nucleares.
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