No se infringe el debido proceso y derecho a la defensa.
CS desestimó nulidad interpuesta por la defensa de un condenado por delito de parricidio.
El condenado declaró libre, voluntaria y espontáneamente, inicialmente como denunciante y luego como testigo, sin atribuirse participación en los hechos que denuncia sino imputando participación a terceros, lo que descarta cualquier hipótesis de actuación engañosa de la policía.

La Corte Suprema desestimó el recurso de nulidad interpuesto por la defensa de un condenado por el delito de parricidio, al descartar que se hubiere infringido el debido proceso y el derecho a defensa por habérsele tomado declaración como testigo en circunstancias que la policía ya lo consideraba sospechoso de un delito, lo cual le habría permitido exigir el tratamiento de imputado que el ordenamiento jurídico otorga.
La sentencia razona que las actuaciones cuestionadas fueron realizadas en el marco de una indagación supervisada por la autoridad judicial, en la que al imputado se le advirtió de su derecho a no autoincriminarse -cuando todavía era testigo-, como además contó posteriormente con la presencia de un defensor tanto en la diligencia de reconstitución de escena como en la última declaración prestada.
Añade el fallo que el acusado -desde el primer momento del procedimiento iniciado por presunta desgracia de un menor- se atribuyó la calidad de denunciante y/o testigo, entregando distintas versiones que obligaron al personal policial a abrir tantas líneas de investigación como dichos formulados por él. Además, de los testimonios de los funcionarios policiales se desprende que el condenado declaró en forma libre, voluntaria y espontáneamente sobre los hechos, en una primera ocasión como denunciante y en las restantes oportunidades como testigo, sin atribuirse participación en los hechos que denuncia, sino por el contrario, imputando participación a terceros, lo que descarta cualquier hipótesis de actuaciones engañosas de la policía tendientes a conseguir en forma ilícita un medio de prueba incriminatorio; sino que más bien -y como consecuencia del propio actuar del recurrente- existió una justa causa de error, debido al desconocimiento de su real participación en los hechos.
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