Derechos Humanos.
Acuerdo de Paz en Colombia: Amnistía afirma que «aquí no todo es color de rosa».
Las zonas rurales, históricamente, han sido las principales afectadas por el conflicto armado en Colombia.

Hace dos años, comenta Erika Guevara Rosas, directora para las Américas de Amnistía Internacional, “la firma del Acuerdo de Paz entre la guerrilla de las FARC-EP y el Estado colombiano despertó un sentimiento de esperanza entre las comunidades más afectadas por uno de los más crueles conflictos armados de nuestra región”.
A continuación, ejemplifica que los cantos de las mujeres alabaoras de Bojayá, Chocó, una de las zonas más golpeadas por la violencia, fueron una de las demostraciones de apoyo a este proceso.
Las alabaoras, explica la directora, son un símbolo de resistencia pacífica y su presencia en el histórico momento de la firma fue un sólido mensaje de reconciliación. En sus alabanzas, tan llenas de dolor como de esperanza, incluyeron llamados para la no repetición de hechos violentos en sus territorios y elevaron sus voces para pedir no olvidar a las víctimas del conflicto armado en el país.
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