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Imagen: Confilegal
"La lista de Schlinder", uno de los grandes filmes de la historia, que fue dirigido por Steven Spieldberg.
Opinión.

«27 de enero: Día Internacional de la Memoria de las víctimas del Holocausto», por Javier Nistal Burón.

El cine de ficción es quien mejor ha acercado su óptica a este penoso capítulo de la historia de la humanidad, califica como el mayor genocidio del siglo pasa relatando multitud de historias dramáticas que han llegado a millones de espectadores.

27 de enero de 2022

En una reciente publicación del medio español Confilegal se da a conocer el artículo «27 de enero: Día Internacional de la Memoria de las víctimas del Holocausto», por Javier Nistal Burón (*).

El jurista afirma que el Holocausto judío fue algo tan espeluznante y atroz que ha requerido de un imprescindible recordatorio para que algo así no se vuelva a repetir nunca jamás. Por ello la ONU ha fijado, desde el año 2005, una fecha -hoy, el 27 de enero- como el “Día Internacional de la Memoria de las Víctimas del Holocausto”, para rendir homenaje a las muchas víctimas de esa barbarie humana. Por ser precisamente ese día 27 de un ya lejano año 1945, el día que tuvo lugar la liberación del campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau (Polonia).

Con este nombre de “Holocausto” se identifica el intento de los nazis de exterminar a la totalidad de la población judía de Europa, que culminó con la muerte de seis millones de judíos.

Entre los métodos utilizados para consumar este exterminio estuvieron las cámaras de gas venenoso (Zyklon-B), los fusilamientos, los ahorcamientos, los trabajos forzados, el hambre, el frio, los experimentos pseudocientíficos, las torturas, los golpes, etc; cometidos en los ignominiosos campos de exterminio, como fueron los de Auschwitz-Birkenau, Mauthausen, Dachau y Treblinka.

Los nombres de estos campos nos evocan escenas terribles de crueldad humana, representada en esos cuerpos famélicos, que eran verdaderos esqueletos andantes, en las montoneras de cadáveres apilados en fosas comunes, en los barracones con cuerpos hacinados en catres de madera, con la mirada perdida, propia de unos ojos hundidos por el hambre y el sufrimiento, en las chimeneas echando cenizas de los crematorios, que se alimentaban de los gaseados en las cámaras instaladas en estos campos de exterminio, etc.

Presos de Auschwitz liberados por las tropas rusas en 1945; sobre la entrada del campo el lema «El trabajo os hará libres».

EL “HOLOCAUSTO” DESDE LA ÓPTICA CINEMATOGRÁFICA

Todas estas imágenes descritas y, otras muchas, las tenemos bien grabadas en nuestras mentes gracias al cine, que ha tratado este temática en centenares de películas, algunas de las cuales, quiero traer a la memoria del lector, por haber sido las que de mejor forma han reflejado el horror de este episodio de la historia de la humanidad y las que, con más realismo, han retratado toda la crudeza y desolación de la sinrazón nazi.

Entre esas películas, podemos citar: “La decisión de Sophie” (Alan J. Pakula, 1982). Esta película destaca las tremendas secuelas que dejaron en los supervivientes las experiencias vividas en los campos de exterminio nazi.

“La vida es bella” (Roberto Benigni, 1997), una conmovedora, tierna y bella fábula, que demuestra que la ironía y el sentido del humor pueden ser, también, eficaces armas contra la barbarie.

“Los falsificadores” (Stefan Ruzowitzky, 2007), Berlín, 1936. Sorowitsch (Karl Markovics), el rey de los falsificadores de moneda, es un judío sin escrúpulos que cree que «la manera más rápida de ganar dinero es fabricar dinero» y no le preocupa en absoluto lo que está sucediendo a su alrededor, ni siquiera la situación de los judíos. Su misión en el campo es fabricar libras esterlinas y dólares americanos, a cambio, sus condiciones de vida son mejores que las de los demás prisioneros.

“El niño con el pijama de rayas” (Mark Harman, 2008). La amistad de Bruno con Shmuel desembocará en una amistad cuyas consecuencias serán devastadoras.

Roberto Begnini escribió, dirigió y protagonizó «La vida es bella» en 1997 que al año siguiente consiguió tres Oscar: al mejor actor, a la mejor película extranjera y a la mejor banda sonora.

El último tren a Auschwitz” (Joseph Vilsmaier, Dana Vávrová, 2006) Alemania, 1943. Los nazis se proponen eliminar definitivamente a todos los judíos de Berlín. Más de 70.000 ya han sido deportados. En abril de 1943 sale de la estación de Grunewald hacia Auschwitz un tren con 688 judíos. Durante seis días, los pasajeros tendrán que sufrir calor, hambre y sed.

“Hijos del mismo Dios” (Yurek Bogayevicz, 2001). Mientras las tropas de asalto nazis entran en Cracovia, Polonia, en el otoño de 1943, Romek (Haley Joel Osment), de once años de edad, es ayudado a escapar de su familia judía, condenada a muerte, por un granjero que accede a esconderle. Oculto en un saco de patatas, da comienzo la aventura. Mientras las tropas de asalto nazis entran en Cracovia (Polonia) en el otoño de 1943, Romek (Haley Joel Osment) de once años de edad, es ayudado a escapar de su familia judía, condenada a muerte, por un granjero que accede a esconderle.

“El escape de Sobibor” (Jack Gold, 1987). Sobibor es un pequeño pero activo campo de concentración, donde la única esperanza de salvación es la huida.

“El hijo de Saúl” (László Nemes, 2015), que narra la vida en el campo de exterminio de Auschwitz, en el año 1944, de Saúl Ausländer (Géza Röhrig), un deportado judío de origen húngaro, que forma parte de la Sonerkommando, comando de limpieza encargado de quemar los cadáveres de los judíos asesinados en la cámara de gas.

A estas joyas cinematográficas hay que añadir otras inspiradas, más o menos libremente, en eventos históricos, textos, biografías, cartas y testimonios de supervivientes.

Así en 1990, Agnieszka Holland contó en la película “Europa, Europa” la historia verdadera de Salomón Perel, un niño judío alemán que se camufló de nazi para seguir vivo.

La premiada película “La lista de Schindler”, de 1993, donde Steven Spielberg construyó una metáfora grandiosa y universal del sufrimiento humano, al recrear el caso real de un salvador de judíos en la Europa ocupada.

Roman Polanski rodó «El pianista», la historia del compositor polaco Wladyslaw Szpilman, que obtuvo tres Oscar en 2003, uno de ellos gracias a la interpretación del actor norteamericano Adrian Brody, que dio vida a Szpilman.

Asimismo la película “El Pianista” (Roman Polanski 2002), que narra la historia real de Wladyslaw Szpilman, un brillante pianista polaco de origen judío, que vive huyendo de la barbarie nazi en una Varsovia en ruinas; es una estremecedora historia de supervivencia, soledad y tesón ante el espanto y la muerte.

También, la película “Campos de esperanza” (Lajos Koltai, 2005) está basada en la autobiografía de Imre Kertész, quien fue deportado a Auschwitz y luego a Buchenwald, en donde los judíos eran obligados a hacer trabajos forzosos y en muchas ocasiones eran exterminados.

Por último, “El diario de Ana Frank” (George Stevens, 1959), emocionante relato de la hija de la familia Frank en la ciudad de Ámsterdam. En el mes de julio de 1942, con objeto de escapar de la Gestapo, la familia Frank se esconde en la buhardilla del señor Krater; allí convivirán con otro grupo de judíos (la familia Van Daan). Todo quedará reflejado en el diario de la hija pequeña de los Frank.

IMÁGENES DE CINE EN MEMORIA DEL “HOLOCAUSTO

Sin duda, el CINE ha tenido mucho que ver en la incorporación de la memoria del “Holocausto” judío a la cultura popular y, es que nunca mejor que este caso, para poder afirmar aquello de que “una imagen vale más que mil palabras”, porque mientras continuemos recordando lo ocurrido, evitaremos que se repita otra infamia como aquella.

A conocer mejor esa realidad del “Holocausto” contribuyeron mucho los documentalistas y fotógrafos que acompañaban a las tropas estadounidenses, británicas y soviéticas que liberaron algunos campos de exterminio (Auschwitz, Dachau…), que se encargaron de registrar, gráficamente, la extrema crueldad de las condiciones de vida de quienes habían sido allí confinados.

Estas filmaciones servirían como prueba en los juicios de Nüremberg contra los jerarcas nazis, de los que también existe una magistral película. En esta línea documentalista, el gran director francés Alain Resnais filmó en el año 1955, con un descarnado realismo, un documental bajo el título “Noche y Niebla” en los lugares del “Holocausto”, que sin ahorrar detalles, nos enseña imágenes de pilas de zapatos, montañas de cabello, apilamientos de personas en barracones de madera etc.

También, sin concesiones, en 1985, Claude Lanzmann realizó su épico documental “Shoah”, que se considera la obra cumbre sobre el genocidio judío en el Cine, tal vez no exista una película tan llena de verdades y emociones como ésta.

Sin embargo, ha sido el cine de ficción, quien mejor ha acercado su óptica a este penoso capítulo de la historia de la humanidad, califica como el mayor genocidio del siglo pasa relatando multitud de historias dramáticas que han llegado a millones de espectadores.

Las temáticas más frecuentes abordadas por la cinematografía sobre el “Holocausto” han sido, entre otras: las condiciones de vida en los campos de exterminio, las deportaciones masivas de judíos en los trenes, la vida en los Guetos y los actos de resistencia y rebelión de los judíos ante sus verdugos.

LAS CONDICIONES DE VIDA EN LOS CAMPOS DE EXTERMINIO

La vida de los recluidos en los campos de exterminio nazis era un verdadero infierno; la gente moría a diario y solo los aptos para el trabajo tenían una oportunidad de sobrevivir.

Al hambre (por lo general, sólo podían contar con una sopa insípida de algún vegetal y un trozo de pan), al hacinamiento (los presos estaban recluidos en barracones donde no podían moverse por las noches debido al escaso espacio con el que contaban), al frío (temperaturas a muchos grados bajo cero y en lugares húmedos), a la enfermedad (el tifus, la disentería, la sarna o el escorbuto eran las enfermedades más frecuentes en los campos), a los trabajos forzados de todo tipo y al miedo a morir en una cámara de gas, se unían los frecuentes malos tratos dispensados a los prisioneros por la brutalidad de sus propios compañeros presos en el campo, que ejercían de colaboradores de los Nazis, conocidos como los “Kapos”, figura que aparece en muchas películas sobre esta temática, habiendo sido la primera de ellas, la titulada, precisamente, “Kapò” (Gillo Potecorvo, 1959), que aborda, específicamente, el papel de estos colaboradores de los nazis en los campos de exterminio.

DEPORTACIONES MASIVAS DE LOS JUICIOS EN LOS TRENES

En vagones de carga para el transporte de ganado eran deportados los judíos, apiñados en viajes interminables, sufriendo calor, hambre y sed, perdiendo la vida muchos de ellos.

Estas imágenes son frecuentes en muchas de la películas sobre el “Holocausto”, entre ellas, la “Lista de Slinder” (Steven Spielberg), donde Oskar Schindler (Liam Neeson), trata de calmar el calor y la sed de los pasajeros regando con una manguera de agua los vagones, atestados de personas; también en “La vida es bella” (Roberto Benigni), aparece esa escena del tren para el traslado de los deportados y, en la película “El último tren a Auschwitz” (Joseph Vilsmaier, Dana Vávrová, 2006), quizás la mejor sobre esta temática.

«El último tren a Auschwitz» relata cómo eran los traslados de los deportados, en trenes para el ganado, hacia el campo de exterminio nazi.

LA VIDA EN LOS GUETOS

Por lo general la vida en estos “Guetos” era insoportable; el hacinamiento en viviendas carentes de espacio e higiene era total, las enfermedades contagiosas se propagaban con rapidez; las raciones de comida para el sustento escaseaban, lo que fomentaba los frecuentes actos de contrabando, que eran castigados por los alemanes severamente, incluso con la muerte. La vida en uno de estos “Guetos” se narra, maravillosamente bien, en la fabulosa película “La lista de Schindler” (Steven Spielberg, 1993).

LA RESISTENCIA Y REBELIÓN DE LOS JUDÍOS

A pesar de las trágicas circunstancias en que se desarrolló la existencia de los judíos durante la ocupación nazi, fueron muchos los actos de oposición y lucha de éstos bajo el régimen nazi.

Durante esa época hubo manifestaciones admirables de ayuda mutua, de lucha por la supervivencia, autosacrificio y defensa activa.

Los judíos realizaron actuaciones demostrativas de un verdadero y admirable heroísmo e imaginación en su intento de preservar, no sólo la vida, sino su condición humana y sus valores morales básicos.

Y es que el Holocausto resume lo mejor y lo peor del ser humano, la abyección y la libertad, la crueldad y la bondad preservada a todo trance Algunas películas dan fiel testimonio de estos actos de rebeldía de los judíos, como es la película “Resistencia” (Edward Zwick, 2008), la película “Rebelión en Polonia-Sublevación en el Gueto” (Jon Avnet, 2001) y la película el “Escape de Sobibor” (Jack Gold, 1987).

 

 

(*) Jurista del Cuerpo Superior de Instituciones Penitenciarias. Ha sido director general de Ejecución Penal y Reinserción Social de Instituciones Penitenciarias.

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