Opinión.
Las «deepfake», una manipulación digital cada vez más real y presente, por Yolanda Rodríguez Vidales.
Los «deepfakes» no solo se limitan a la edición de contenido grabado, sino que tienen capacidad para modular la voz y la imagen en tiempo real, sirviendo como herramienta de suplantación de identidad.

A medida que las herramientas digitales evolucionan, distinguir la verdad de las noticias falsas se vuelve cada vez más difícil.
Hoy en día, partiendo de fotos o vídeos de una persona se pueden simular acciones o elaborar mensajes falsos que comprometan la imagen de cualquiera: las denominadas*«deepfake*s».
O lo que es lo mismo, la aplicación de una serie de algoritmos de aprendizaje de herramientas de Inteligencia Artificial (IA) para modificar y crear contenido multimedia dirigidos, por ejemplo, a personalidades del ámbito político o empresarial, con el fin de menoscabar su imagen de confianza o de su organización e influir en la opinión pública.
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