Condiciones de sequía extrema, vientos intensos y la degradación ambiental.
La REDESCA insta a una acción urgente ante la crisis ambiental en América del Sur provocada por los incendios forestales.
Estos incendios no solo arrasan vastas áreas de biodiversidad, sino que también tienen un impacto grave en los derechos humanos de las comunidades más vulnerables, incluidos pueblos indígenas, afrodescendientes, tribales y comunidades campesinas.

La Relatoría Especial sobre Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales (REDESCA) de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) expresa su profunda preocupación y solidaridad ante la grave emergencia ambiental provocada por los incendios forestales que están afectando de manera severa a la región.
La persistente proliferación de incendios forestales, impulsada por condiciones de sequía extrema, vientos intensos y la degradación ambiental, como la deforestación y la desertificación, es una clara manifestación de los efectos combinados del cambio climático y la transformación del uso de la tierra. Estos incendios no solo arrasan vastas áreas de biodiversidad, sino que también tienen un impacto grave en los derechos humanos de las comunidades más vulnerables, incluidos pueblos indígenas, afrodescendientes, tribales y comunidades campesinas, cuyos DESCA, supervivencia, cultura y conexión con el territorio dependen de ecosistemas cada vez más frágiles. La REDESCA subraya la urgente necesidad de abordar las causas estructurales de esta crisis, y hace un llamado a fortalecer las medidas preventivas, mejorar la respuesta de los Estados y fomentar una mayor cooperación frente a la creciente frecuencia e intensidad de estos desastres.
De acuerdo con las estimaciones realizadas por la Relatoría, estos incendios en las últimas dos semanas han afectado aproximadamente 7.300.000 hectáreas en la región de América del Sur, una superficie equivalente a casi el 80% del territorio de Portugal. Las situaciones más graves se verifican en Bolivia y en Brasil. En el primer país mencionado, en las últimas semanas se han identificado numerosos focos de incendios forestales activos en diversas regiones del país, especialmente en los departamentos de Beni, Pando y Santa Cruz. Estos incendios han afectado más de 3,8 millones de hectáreas, incluyendo tanto bosques como pastizales. En respuesta a la crisis ambiental, el gobierno ha declarado el estado de emergencia nacional y ha emitido una alerta sanitaria debido a la contaminación ambiental ocasionada por los incendios forestales. En Brasil, los biomas de la Amazonía, el Cerrado, la Mata Atlántica y el Pantanal han sido los más afectados por los incendios forestales en las últimas semanas. Según el Ministério do Meio Ambiente e Mudança do Climaboletin, durante la primera semana de septiembre, se quemaron 1.291.225 hectáreas en la Amazonía, 46.025 hectáreas en el Pantanal, y 1.805.300 hectáreas en el Cerrado. De acuerdo a la misma fuente de información, desde el 1 de enero hasta el 8 de septiembre de 2024, los incendios forestales han devastado un total de 18.758.025 hectáreas en esos tres biomas de Brasil. Para ponerlo en perspectiva, esta superficie es comparable al doble del tamaño de Hungria.
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