Formación ética en profesionales
Colegios profesionales con ética a medias tintas y Códigos de Ética para el compliance penal: Un contrasentido mayúsculo de la ley 21595.
Criticamos los comportamiento deshonestos y los criminalizamos, pero no gestionamos los riesgos antiéticos. Nos referimos al conjunto las políticas públicas en la esfera de la educación secundaria y terciaria, esto es, el aprendizaje en un etapa ex ante de la formación profesional de los ciudadanos profanos. Es en estas etapas tempranas donde debiesen reestablecerse asignaturas como la filosofía, educación cívica, ciencias sociales, educación financiera, cumplimiento tributario, ecología.

La cuestión “ética” se ha tomado la agenda tanto al interior del Poder Judicial -a propósito de supuestos nombramientos irregulares de ministros/as, donde el presidente de la Corte Suprema anunció hace unos meses la conformación de una Comisión de Ética- como así también por la reciente declaración del Colegio de Abogados en cuanto a que “el marco constitucional y legal actualmente vigente debilita dicho control, sin establecer una jurisdicción universal, creándose estándar diferenciado entre abogados colegiados y no colegiados”; sin embargo, esta propuesta no es nueva dado que ya en el año 2021 esa Orden ya habia planteado respecto a “establecer y regular la afiliación obligatoria a un colegio profesional como condición previa para ejercer ciertas profesiones” Ahora, se suma al debate el Poder Legislativo al anunciar una modificación a nuestra Carta Política para instaurar la colegiatura obligatoria y el control ético profesional (Boletín 17083-07).
Así las cosas, la “ética”, la “honestidad” y la “hipocresía” han sido probablemente las palabras más bulladas en el medio nacional estas últimas semanas, donde pareciera ser que hoy todas ellas resuenan como “la palabra del día de la RAE”; pero seamos honestos: ¿Quién ha leído y escudriñado de los aspectos deontológicos que cada colegio profesional consigna en sus estatutos o normativa interna? Pareciera ser que casi nadie, ni siquiera los propios colegiados hacen el ejercicio de leer sus Códigos de Ética, más bien, este tipo de normas serían el ingrediente soporífero del paquete gremial. ¿Quién es el responsable de aquello? No hay que apresurarse en buscar una respuesta. Por consiguiente, dada la actual institucionalidad ¿tiene algún sentido colegiarse? ¿las Casas de Estudios Superiores se preocupan (y ocupan) de la formación ética de sus egresados (en programas del pregrado)? O más profuso aun: ¿Qué ha hecho el Estado de Chile al respecto?
Más bien lo que uno observa es que, repentinamente, el recién graduado se enfrenta al mundo público o privado cumpliendo con “capacitaciones” como parte del proceso de inducción laboral, que posteriormente se olvidan. En otras palabras, debiendo ser el Estado el que se ocupe del deber formativo-ético de los futuros profesionales, esta tarea se le “encarga” o se delega, o queda relegada, al sistema público y privado como la responsable de tener personas “probas y de bien” ¿Es de Perogrullo comprender sobre qué debe entenderse por “probidad y “ciudadanos de bien”; lo sabe eso la “Sra. Juanita” y su parentela?
Comentarios (4)
Alejandro Gómez Cortés lamentablemente el centralismo se nota es en este articulo, desconocido el trabajo de más de 17 colegios de Abogados en Chile. No existe un solo Colegio de Abogados
Christian M Nino-Moris FA Alejandro, ciertamente ahay Colegios que hacen mucho en regiones, pero no concocimos la postura que emitieron con relacion a ser sujetos obligados de la UAF, pero sí conocimos por los medios que dijo el Colegio de Abogados en Santiago, de ahí mi cita. Slds
Rodrigo Beltrán El colegio de abogados está controlado por los estudios de la élite, los mismos que están cuestionados estos días. Desde su posición les sería muy fácil coartar el desarrollo profesional de cualquier abogado que les haga competencia profesional. La solución va por el lado de la educación primaria.
Christian M Nino-Moris FA Por eso es importante que se otorgue la calidad de funcion publica el desarrollo profesional, por ende colegiatura cobligatoria; de paso se debe crear los trinunales de etica independientes. Slds 🙂





