Reforma constitucional y futuro
Nueva Constitución y Democracia Intergeneracional.
Frente al debate constituyente en el que nos encontramos hoy, pareciera que una tentación muy grande es la de proponer cambiar la Constitución por un texto absoluta y diametralmente nuevo, totalmente distinto.
Frente al debate constituyente en el que nos encontramos hoy, pareciera que una tentación muy grande es la de proponer cambiar la Constitución por un texto absoluta y diametralmente nuevo, totalmente distinto, que reniegue del pasado y de los logros ya conquistados por los nunca bien ponderados consensos democráticos. Que la nueva Constitución contenga aquellas concepciones actuales que acepte una mayoría contingente, concepciones propias de la segunda década del Siglo XXI, de modo de separarnos para siempre del modelo impuesto por una dictadura autoritaria y neoliberal. Y que esas nuevas visiones, espejismos de verdad incontrarrestables terminen siendo nuestro mayor legado a los hombres y mujeres del mañana.
Yo creo que esa no es una alternativa adecuada.
Si pensamos y creemos en la realidad de una sociedad plural y pluralista, multicultural, respetuosa de las diferencias y tolerante, la Nueva Constitución (cuestión en la cual estoy plenamente convencido) no puede ser el baluarte de quienes profesen una única manera de valorar el mundo, por multitudinaria que sea o que parezca.



