Artículos de Opinión

Una Constitución compartida.

No cabe duda que necesitamos una carta fundamental que nos proyecte por décadas, con un amplio consenso social y político, como un acto de confianza entre nuestra comunidad y que ella represente una genuina “Casa de Todos”, donde cada uno de nosotros podamos sentirla como propia.

Desde el poder que tienen las nuevas tecnologías, hemos implementado una experiencia de participación ciudadana en materia constitucional.

Y para ello, estamos convocando a las chilenas y chilenos a un espacio de intercambio de opiniones, a través de una plataforma digital que facilita la interacción y la formulación de ideas. Se trata, en el fondo, de una iniciativa educativa que tiene por finalidad aportar al debate nacional, proponiendo abordar los contenidos, favoreciendo nuestra conducta cívica y contribuyendo a una mejor comprensión ciudadana en torno a lo significa hacer un nuevo texto constitucional.

Porque de lo que se trata, finalmente, es de abrir conversaciones pedagógicas que vayan desde los principios fundamentales del ordenamiento jurídico constitucional, hasta los propios sistemas de reforma que una carta fundamental tiene para sí. Al mismo tiempo, también resulta apropiado conocer las impresiones de la comunidad en torno a los aspectos centrales de los poderes del Estados, de la organización general del aparato público e indagar sobre las opiniones que existen en cuanto al catálogo de derechos y cargas públicas que deberían estar reconocidos y/o garantizados en una nueva ley principal.

Al cabo de la primera evaluación que hemos llevado a cabo en TuConstitucion.cl, podemos decir que hemos contabilizado decenas de miles páginas vistas por parte de la ciudadanía y hemos recogido miles de interacciones, en lo que comienza a visualizarse como las primeras tendencias de opinión de la comunidad participante. También podemos señalar que la participación de hombres en la visualización de la web tiene una relación de tres a uno con el sexo opuesto y que los mayores de 50 años, han demostrado gran interés en involucrarse en la discusión. (Las mujeres deberían inquietarse por el dato de género que las puede ver sub-representadas en sus opiniones).

También, hemos conocido las primeras aproximaciones en torno a los temas vinculados a los principios del orden constitucional, al control del poder político y a los tipos de gobierno en un sistema democrático, las cuales se pueden revisar en el portal y también descargar en el primer informe de contenidos y tendencias. Actualmente, estamos revisando los asuntos referidos al Congreso Nacional y al sistema de reforma de la propia Constitución, lo cual incorpora la discusión que actualmente se lleva a cabo con relación al procedimiento de dictación de un nuevo texto.

No obstante que la participación de la ciudadanía es diversa en cuanto a sus opiniones, nuestro método considera animar ciertos temas cada mes e informar ese debate como un modo de orientación general en cuanto a los contenidos involucrados. Ello, facilita el proceso de participación y además, desnuda el mito respecto a que ésta es una discusión puramente técnica, árida y de expertos.

Nuestro objetivo es que la ciudadanía entregue su opinión, con total libertad. En modalidad de contribución técnica, de exposición de ideas, de expresión de opiniones o de manifestación de sueños. Todos los aportes son necesarios y válidos para que el insumo constitucional que florece desde la participación, represente la diversa mirada de Chile entre quienes se han involucrado en nuestra plataforma digital durante este año 2015.

Como proyecto innovador, que se remite a la tendencia mundial del crowdsourcing (“recoger el conocimiento desde las multitudes”), estamos intentando una contribución al diálogo democrático, a la educación cívica, a la participación ciudadana desde lo digital y a la toma de conciencia con relación a la importancia de escribir una nueva Constitución.

No cabe duda que necesitamos una carta fundamental que nos proyecte por décadas, con un amplio consenso social y político, como un acto de confianza entre nuestra comunidad y que ella represente una genuina “Casa de Todos”, donde cada uno de nosotros podamos sentirla como propia.

Una Constitución compartida puede ser un buen anhelo para la sociedad chilena (Santiago, 18 junio 2015)

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