Artículos de Opinión

Venezuela: Un Estado fallido.

La dignidad humana se atropella impunemente y la democracia ha sido prostituida por un dictador que ha corrompido todas las instituciones.

La situación de Venezuela puede enfocarse desde el punto de vista político, el económico y el social.
En el primero,  su  Gobierno rebasó las limitaciones  contenidas en su Constitución.  Mientras ésta contemplaba un Estado de Derecho, con división y autonomía de sus poderes,  con respeto al pluralismo, a la democracia social y participativa y a la dignidad humana (Preámbulo y Principios Fundamentales), el Gobierno de Nicolás Maduro ha despedazado la Carta, prolijamente elaborada por su antecesor Hugo Chávez, atropellando las atribuciones de la Asamblea Nacional, interviniendo y sometiendo a su capricho al Poder Judicial  y convocando, contra el espíritu de su Constitución, a una Asamblea Constituyente manipulada desde  su designación hasta sus  desmesuradas atribuciones; y utilizando a la Justicia, al Ejército y a la Policía para doblegar a la oposición, encarcelar a sus líderes y asesinar a no menos de 120 ciudadanos de un pueblo que sobrevive ahogado por la corrupción, el hambre y la violencia de todos los días y la inseguridad de todas las noches.
Venezuela tiene suspendida -sólo porque no puede ser expulsada-  su pertenencia al Mercosur y carga con la condena de la O.E.A. y de 43 países europeos y americanos por los abusos y extravagancias de su espuria “Asamblea Constituyente” que ha destituido a la Fiscal General de la Nación y pretende sustituir a la Asamblea Nacional elegida democráticamente y en funciones (Art. 192), siendo así que carece de competencia para legislar y nació sin respaldo democrático ni jurídico para funcionar (Arts. 347 y 350 – Constitución).
En lo económico,  la rica Venezuela de otros tiempos, es un país en quiebra, con una inflación anual calculada en un 800%, sufre la escasez de alimentos y medicinas que deben obtenerse en el mercado negro.  De las 12.700 industrias  privadas que existían al asumir el Presidente Chávez, hoy subsisten menos de 4.000, agobiadas por la falta  de insumos, la asfixiante inflación y las  regulaciones burocráticas (“Conindustria”).  Entre el 2002 y el 2016 el gobierno expropió 692 empresas que ahora funcionan deficientemente en manos del Ejército y la Administración.  Y en los últimos cuatro meses, 1.200 comercios han debido cerrar a causa de los saqueos provocados por la falta de alimentos y bienes de consumo habitual.
En lo social, el Gobierno  ha convertido al Ejército en un instrumento de represión sin control alguno,  ha comprado su fidelidad otorgándole el control de cuanta actividad productiva y distributiva existe todavía en Venezuela, permitiendo a sus cabecillas ejercer el narcotráfico y negociar el petróleo que sacan a bajo costo de Venezuela para venderlo al precio de mercado en el exterior.
Venezuela se ha convertido en un Estado fallido, donde la dignidad humana se atropella impunemente, donde no existe la división ni la autonomía de sus poderes, donde la democracia ha sido prostituida por un dictador que ha corrompido todas las instituciones  y que está vaciando su población  de profesionales que emigran en cuanto pueden hacerlo porque ya en Venezuela quien no apoya al Gobierno no puede subsistir decentemente.   Si  el  Libertador Simón Bolívar –símbolo de la “Revolución Chavista”–  resucitara, podría repetir con toda razón su lamento acongojado:  “He arado en el mar”. (Santiago,14 agosto 2017)

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