Revictimización en procedimientos
Ley Karin: Oportunidades de mejora para evitar la revictimización.
A ocho meses de la entrada en vigor de la Ley Karin, persisten graves deficiencias en la implementación de los procedimientos administrativos disciplinarios en el servicio público, los que en muchos casos terminan revictimizando a las víctimas de acoso laboral y sexual, pese a contar con fallos judiciales a su favor. La creación de unidades especializadas aparece como una medida urgente para garantizar justicia y evitar el despilfarro de recursos fiscales.

A ocho meses de la entrada en vigor de la Ley 21.643, conocida como Ley Karin, es necesario detenernos y reflexionar sobre lo que está sucediendo en la práctica con las denuncias relacionadas con el acoso laboral y sexual en el servicio público. En particular, nos referimos a los procedimientos administrativos disciplinarios (P.A.S.) que se aplican en estos casos y cómo, en muchos casos, terminan revictimizando a los denunciantes en lugar de protegerlos.
La Ley Karin establece que los fiscales encargados de investigar las denuncias de Violencia, Acoso Laboral y Sexual (V.A.L.S.) deben tener un grado igual o superior al del denunciado y, preferiblemente, contar con formación en temas de acoso. Sin embargo, en la realidad, estos procedimientos suelen ser llevados por funcionarios de menor rango y sin la capacitación adecuada. Esto genera resoluciones contradictorias: mientras un tribunal laboral puede reconocer la vulneración de derechos fundamentales, el P.A.S. interno desestima los mismos antecedentes, dejando a las víctimas desprotegidas.
Un problema adicional es la invalidación de documentos clave presentados por los denunciantes, como diagnósticos médicos o resoluciones de mutualidades. Por ejemplo, solo el 20% de las calificaciones de enfermedades profesionales emitidas por mutualidades son reconocidas como de origen laboral, lo que agrava la desconfianza en estos procesos. Esta dilación y falta de coherencia no solo revictimiza a los afectados, sino que también incrementa el ausentismo laboral y desvía recursos fiscales hacia investigaciones ineficientes.




