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Plebiscitos Dirimentes

En el seno de la Convención Constitucional, se ha planteado la idea de incorporar al Reglamento de Participación Ciudadana la facultad para convocar a Plebiscitos Dirimentes, cuando las propuestas de Normas Constitucionales no alcancen el quorum establecido de 2/3, pero si 3/5. Para conocer las ventajas y desventajas de este mecanismo, así como la diferencia de opiniones que existen entre los constituyentes, entrevistamos a Constanza Schonhaut, Constituyente de Apruebo Dignidad y Bárbara Rebolledo, Constituyente de Vamos por Chile.
Por: Tomás Shejade Fuentes

Qué son los Plebiscitos dirimentes?

Los plebiscitos dirimentes son una herramienta democrática de toma de decisiones y resolución de diferencias. Como está regulado en la Convención, nos permitirá resolver, a través del sufragio universal, aquellas materias que no logren un acuerdo de ⅔, es decir, de 103 constituyentes, pero que sı́ alcancen un quorum de ⅗, es decir de 93 constituyentes y que el Pleno de la Convención resuelva por votación de mayoría incorporarlo en la papeleta del plebiscito, en consideración a los criterios que allí se expongan, ya sea, por ejemplo, porque es un tema fundamental para la constitución o porque es un tema particularmente sensible para la población.

¿Cómo se implementarían?

La implementación del plebiscito dirimente requerirá de una reforma constitucional al artículo 133 de la Constitución vigente que regula el quorum de aprobación de normas para incorporar que éstas también podrán aprobarse vía plebiscito dirimente vinculante. También se requerirá una reforma constitucional para la disminución de la edad de votación a los 16 años. Requiere, además, de la destinación de un presupuesto para su implementación y de un Decreto Presidencial para hacer la convocatoria o, en su defecto una habilitación constitucional para que dicha convocatoria la realice la misma Convención. Pero en caso de ser necesario, es un esfuerzo que vale la pena realizar. Quizás no sea este Congreso Nacional el que realice dichos cambios y ahí entonces será clave la próxima composición del legislativo y la disposición del ejecutivo.

¿Qué opinión tiene usted de este mecanismo?

Creo en general que los mecanismos de participación incidentes y vinculantes fortalecen la democracia. Y en ese sentido los plebiscitos son una herramienta que debiese estar considerado en la nueva Constitución, tanto a nivel nacional como a nivel local, porque permiten involucrar y dar protagonismo a las personas y comunidades sobre el devenir de sus comunas, de sus regiones y de su país, porque permiten distribuir poder y eso es un objetivo de este nuevo ciclo político.

Ahora bien, también creo, en este caso puntual, que la composición de la Convención es favorable a los cambios que Chile está exigiendo. Somos una amplia mayoría de constituyentes que queremos avanzar en transformaciones profundas y tenemos que poner por delante la voluntad de alcanzar estos ⅔, poniendo en común aquello que nos une y aquello que es representativo de las mayorías de Chile.

En ese sentido, tengo la certeza que el plebiscito dirimente puede ser una buena herramienta de desbloqueo, pero ojalá sea una herramienta excepcional en este proceso. Espero que se priorice el diálogo y la construcción de acuerdos transformadores, reconociéndonos desde nuestros distintos sectores, distintas realidades y trayectorias pero también en nuestros objetivos comunes para transformar Chile.

¿Qué son los plebiscitos dirimentes?

Se trata de una herramienta inconstitucional propuesta por algunos Convencionales que entregaría la facultad a la ciudadanía de decidir, a través de una consulta vinculante, sobre aquellas materias en las que los Convencionales Constituyentes no logremos un acuerdo y que, por lo tanto, no sean aprobadas por el quórum requerido. Debemos recordar que el Artículo 133 de la Constitución indica que la Convención deberá aprobar las normas a incorporar en la propuesta de Nueva Constitución con el voto favorable de 2/3 de sus miembros en ejercicio.

¿Cómo se implementaría?

Es muy importante recalcar que como Convencionales no tenemos las atribuciones para lograr implementar un plebiscito dirimente. La Constitución no contempla hoy esta herramienta, por lo que su implementación requeriría una reforma constitucional, que debería ser aprobada en el Congreso, tanto por la Cámara de Diputados como por el Senado. En el caso de aprobarse, requeriría, además, una importante inversión de recursos por parte del Gobierno de turno para costear los gastos de esa elección. Según datos de la Dirección de Presupuestos, el plebiscito 2020, que habilitó este proceso, tuvo un costo de $24 mil millones para el Fisco.

¿Qué opinión tiene usted de este mecanismo?

No estoy de acuerdo con el plebiscito dirimente, por eso voté en contra en la Comisión de Participación y en el Pleno. No hay una experiencia internacional que lo avale y que permita tener certezas respecto a su aporte al diálogo y legitimación al proceso de redacción de una propuesta constitucional. Considero que pone a la Convención en una situación muy compleja. El mandato que nos entregó la ciudadanía es que seamos los Convencionales Constituyentes quienes representemos sus ideas, dialoguemos y lleguemos a acuerdos en torno a un nuevo texto constitucional. La idea de realizar plebiscitos dirimentes va en la línea contraria a ese mandato.

Lo que vamos a provocar con esto es que aquellos Convencionales que estén en trincheras ideológicas y que no se quieran mover de ellas para llegar a consensos, bloqueen materias relevantes con el objetivo de plebiscitarlas. Además, me parece irresponsable proponerlo sin considerar un porcentaje de participación ciudadana mínima para que sus resultados sean válidos. La Convención ya representa un costo importante para el Estado. La realización de un plebiscito dirimente significaría otro gasto que, finalmente, sería costeado por las personas. Debemos ser extremadamente cuidadosos y respetuosos cuando se trata de recursos públicos. Creo que existen materias donde esta inversión de recursos pudiera tener mayores beneficios, como en la salud o la seguridad social y que son los temas por los que la mayoría se inclinó para mejorar en este proceso constitucional.

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