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Opinión

El fin del Microtargeting Político: Europa pone límites a la manipulación digital, por Diego Parada Bravo

El nuevo Reglamento (UE) 2024/900 busca frenar la manipulación digital y garantizar mayor transparencia en la publicidad política online. Limita el microtargeting basado en datos sensibles y exige avisos claros sobre financiamiento y segmentación. Una regulación que marca un estándar global y que plantea importantes desafíos para Chile y América Latina.

Por Diego Parada Bravo·05 de noviembre de 2025·3 min de lectura
Imagen: noyb.eu
Referencial

El 10 de octubre pasado entró en vigor en la Unión Europea el Reglamento (UE) 2024/900, conocido como Reglamento de Transparencia y Segmentación de la Publicidad Política[1] (TTPA, por sus siglas en inglés).

Esta nueva normativa representa un avance significativo en la protección de la democracia digital: busca reforzar la transparencia en la publicidad política en línea y limitar el uso de técnicas de segmentación (microtargeting) basadas en datos personales sensibles con fines políticos.

¿Qué es el microtargeting político?

El microtargeting consiste en el envío de mensajes políticos personalizados, elaborados a partir del análisis de datos individuales —como preferencias, intereses o creencias— para influir en la voluntad del votante. A través de algoritmos y sistemas de inteligencia artificial, los mensajes se adaptan tanto en el fondo como en la forma para maximizar su impacto emocional y cognitivo.

Estas prácticas pueden tener aspectos positivos para los electores, como facilitar el conocimiento de ciertos candidatos afines. No obstante, pueden utilizarse de forma inapropiada, lo que compromete la integridad del proceso democrático al posibilitar la manipulación psicológica del elector y la fragmentación del debate público.

El principal problema deriva de que, al no ser mensajes difundidos transversalmente a la población en general, sino que sólo se envían a determinados electores, se facilita la utilización de mecanismos como deepfakes o fake news, ya que resulta sumamente difícil identificar el origen del mensaje.

El caso Cambridge Analytica: el punto de inflexión

El ejemplo paradigmático de este fenómeno fue el escándalo de Cambridge Analytica (2016), en el que se recopilaron datos de millones de usuarios de Facebook para influir en sus decisiones electorales mediante técnicas de microsegmentación política.[2] Este episodio reveló los peligros que puede ocasionar para la libre voluntad de los electores el uso de mensajes políticos creados y dirigidos específicamente de acuerdo con las necesidades o intereses del ciudadano.

Se han reportado otros casos donde no solo se viola la privacidad de las personas, sino que también se pone en peligro la integridad del sistema democrático. En 2016, se identificó una intervención de ciudadanos extranjeros en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, específicamente cuando ciudadanos rusos contrataron servicios de publicidad política en línea.[3]

Europa responde con regulación

Hasta ahora, el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) había servido de base para restringir la recopilación de datos personales sensibles, incluidas las creencias políticas. Sin embargo, el nuevo Reglamento 2024/900 va más allá, al obligar a que toda publicidad política incluya avisos de transparencia que informen claramente que se trata de contenido político, identifiquen al patrocinador, la fuente de financiamiento y la lógica empleada en la segmentación.

Con estas medidas, Europa establece un estándar global en materia de integridad digital y publicidad política responsable.

¿Y Chile?

En países como Chile, la situación es muy distinta. Aún no entra plenamente en vigor la nueva Ley de Protección de Datos Personales, que podría ofrecer una base legal para controlar un posible mal uso de técnicas de segmentación con fines políticos. Mientras tanto, los ciudadanos permanecen más expuestos a la manipulación algorítmica y a la opacidad en la propaganda electoral en redes sociales.

La experiencia europea debería servir de referencia para Chile y América Latina, donde los procesos electorales enfrentan crecientes desafíos relacionados con la desinformación, la polarización digital y el uso indebido de datos personales.

[1] Disponible en: https://eur-lex.europa.eu/eli/reg/2024/900/oj/eng

[2] Covadonga Ferrer Martín de Vidales ‘Microtargeting electoral: cómo proteger los datos de las opiniones políticas de las personas y luchar contra la desinformación a través de la normativa europea’ (2025) Revista Española de Derecho Europeo**

[3] https://www.justice.gov/archives/opa/pr/grand-jury-indicts-thirteen-russian-individuals-and-three-russian-companies-scheme-interfere

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