Opinión.
«Jueces y Redes Sociales», de Fernando Portillo, magistrado español.
Los retos que las Redes Sociales plantean a los jueces que quieren participar en ellas no son pocos. Algunos jurídicos (como los disciplinarios) y otros éticos. Pero éstos últimos, ampliamente expuestos por instituciones nacionales e internacionales, no deben conducir a una restricción real de un derecho fundamental como es la libertad de expresión, so pena de convertir a los jueces en ciudadanos de segunda categoría.

En una reciente publicación del medio derecho.com se da a conocer el artículo «Jueces y Redes Sociales», de Fernando Portillo, Magistrado del Juzgado de lo contencioso-administrativo nº3 de Melilla Juez Decano de Melilla Vicepresidente de Foro Judicial Independiente.
El autor afirma que una red social es una estructura integrada generalmente por personas que se encuentran conectadas entre sí por uno o varios tipos de relaciones: amistad, parentesco, economía, sexualidad, profesión, etc.
Con la llegada de internet, las posibilidades de pertenecer a una red social se han multiplicado exponencialmente, así como la posibilidad de interactuar con sus miembros de forma casi instantánea, sin límites espaciales o de contenido. Esto, destaca, nos permite dos cosas. De un lado, estar en contacto con estas personas de forma más o menos permanente, compartiendo textos (con nuestros pensamientos profundos o sólo nuestro día a día), fotos, videos, etc. Y de otro lado, dependiendo de la red social de que se trate, nos ayuda a mantenernos informados en tiempo real sobre lo que acontece a nuestro alrededor.
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