Estados Unidos.
Ordenanza de Detroit que prohíbe a vendedores con “carritos” instalarse en las inmediaciones de centros deportivos es procedente, pues obedece a un fin legítimo y racional.
Los gobiernos por necesidad deben regular algunas áreas con reglas generales y otras con reglas más refinadas. La Constitución no obliga a la “exactitud matemática” en los regímenes locales de concesión de licencias, basta con considerar que la congestión fuera de los estadios deportivos es un mal que debe ser corregido, y una zona de exclusión de 300 pies es una forma racional de solucionar este problema.

La Corte de Apelaciones del Sexto Circuito (Estados Unidos) desestimó el recurso de apelación deducido por un grupo de comerciantes de la ciudad de Detroit, a los cuales se les prohibió vender en las cercanías de establecimientos deportivos.
Tras la inauguración del Little Caesar’s Arena, un centro multiuso finalizado en 2017, el ayuntamiento de la ciudad llevo a cabo una revisión de los permisos de autorización para la venta de productos con “carritos” en las inmediaciones de establecimientos y estadios deportivos.
A través de una nueva ordenanza, la autoridad prohibió a los mercaderes vender sus bienes a menos de 300 pies de distancia de este tipo de establecimientos, revocando así el permiso de los recurrentes ya que su área de trabajo se encontraba dentro del perímetro ahora restringido.
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