Derecho Minero
Proyecto de ley busca aumentar procesamiento de cobre en Chile
Diputados proponen modificar Código de Minería para exigir a la gran minería del cobre fundición y refinación local del 75% del concentrado. Busca revertir la tendencia actual donde el 76% de las exportaciones son concentrados. Aplicaría a empresas que produzcan 50.000 toneladas o más de cobre fino al año. Se implementaría esta exigencia de forma gradual en un plazo de 10 años.

La moción, de autoría del diputado Jaime Mulet, patrocinada por las diputadas Yovana Ahumada, Marta González y Marcela Riquelme, junto al diputado Sebastián Videla, busca modificar el Código de Minería para exigir que un porcentaje mayoritario de la producción de cobre fino del país, sea realizada en territorio nacional.
Como antecedentes, se expone que la minería ha sido parte de la historia de Chile desde antes de su constitución como república, formando parte de su identidad, del sustento de la economía nacional y del motor de su crecimiento. Dentro de los minerales que se explotan en el país, el cobre destaca como el principal producto de exportación y el de mayor relevancia para el desarrollo, con décadas de liderazgo mundial que han permitido a Chile aportar cerca del 24% de la producción global.
Si bien la minería del cobre fue una industria de menor escala hasta comienzos del siglo XIX, su expansión masiva desde la segunda década de ese siglo, especialmente en el norte del país, permitió consolidar una actividad productiva que atrajo inversión nacional y extranjera. Ello impulsó la creación de nuevas minas, faenas y campamentos mineros que marcaron el desarrollo económico y social del país durante el siglo XX. Este proceso se vio reforzado con la creación de la Corporación Nacional del Cobre de Chile (CODELCO) en 1976, lo que aceleró el crecimiento de la industria cuprífera y generó importantes réditos económicos, en un contexto de alta demanda internacional.
El desarrollo de la minería implicó además la llegada de expertos en metalurgia, ingenieros, técnicos y otros profesionales que contribuyeron no solo al fortalecimiento de la industria, sino también al avance del transporte, al surgimiento de ciudades y a la innovación tecnológica.
En términos económicos, se estima que, por cada dólar de ganancia privada generada por la minería del cobre, la sociedad chilena ha recibido cerca de 4,5 dólares en los últimos 30 años, vía impuestos, salarios, compras y otros efectos indirectos. Al año 2022, el 55% de las exportaciones totales del país correspondían a productos mineros, y más del 90% de estas exportaciones estaban asociadas al cobre. Sin embargo, expertos advierten que producir cobre en Chile es cada vez más complejo, debido al envejecimiento de los yacimientos y a condiciones de explotación más exigentes, lo que podría conducir a un estancamiento del sector.
En el proceso productivo, el principal resultado inicial es el concentrado de cobre, que carece de utilidad sin un posterior proceso de fundición y refinación que permita obtener cobre de alta pureza. Pese a ser el mayor productor mundial, Chile mantiene una participación marginal en estas etapas. En 2023, con una cuota de 23,4% del mercado internacional de producción, el país solo alcanzaba un 5,5% de la capacidad mundial de fundición y un 7,6% de refinación. En contraste, China lideró ese mismo año con un 44% de la fundición y un 47,3% de la refinación, mientras países sin producción minera relevante, como Corea, Alemania y Japón, ocupan posiciones destacadas en estas fases. Otros productores como Australia y Canadá mantienen presencia integrada en explotación, fundición y refinación.
Durante los últimos 30 años, la inversión en fundiciones chilenas se orientó principalmente a mantener la operación y cumplir exigencias ambientales, sin un modelo de negocios definido, lo que deterioró su competitividad, seguridad y sustentabilidad, especialmente en las fundiciones estatales. Desde 2003 se priorizó la producción de concentrados, en desmedro de la fundición y refinación, debido a la dificultad de asegurar precios competitivos y costos operacionales más bajos. Hoy, el 76% de las exportaciones de cobre del país corresponde a concentrados, lo que limita la generación de valor agregado.
Esta situación contrasta con la realidad de la década de 1990, cuando las fundiciones nacionales se encontraban entre las más competitivas del mundo, con un 14,6% de participación global. En 2018, Chile había descendido a un 7,9%, siendo superado por Japón y ampliamente por China. A ello se suma que las fundiciones chilenas son antiguas y poco competitivas: la más moderna fue construida en 1993, y a junio de 2024 el Congo alcanzó a Chile en capacidad de fundición y refinación.
En este contexto, en 2023 el Ministerio de Minería presentó la “Estrategia Nacional para el Fortalecimiento de la Capacidad de Fundición y Refinería”, mandatada por la Ley 21.546 que permitió el cierre de la Fundición Ventanas. El plan busca modernizar instalaciones estatales, desarrollar nuevas fundiciones y refinerías, formar capital humano especializado y fomentar la economía circular en la cadena de valor.
El fortalecimiento de la fundición y refinación permitiría recuperar subproductos del concentrado, como el renio —clave para la producción de hidrógeno verde—, reutilizar escorias en obras civiles y avanzar hacia procesos menos contaminantes. Estas condiciones hacen que las fundiciones sean hoy más atractivas desde el punto de vista económico y ambiental, potenciando una minería alineada con la economía circular y verde, incentivando la investigación y acercando al productor con el cliente final.
La redefinición de la trayectoria minera permitiría revertir la tendencia a la baja de las exportaciones de cobre refinado.
En un escenario de creciente tensión geopolítica entre Estados Unidos y China por el control de minerales críticos, Chile enfrenta la necesidad de resguardar recursos estratégicos. En este contexto, resguardar la producción, industrializar el cobre, entregar certezas a la inversión y generar incentivos para fundir y refinar en Chile se presentan como desafíos urgentes para proteger un recurso clave para el desarrollo nacional.
Por lo anterior, la iniciativa propone modificar la Ley N°18.248, que contiene el Código de Minería, para incorporar una nueva obligación aplicable a la gran minería del cobre en relación con el tratamiento del concentrado producido en el país. En concreto, establecer que la gran minería del cobre, entendida como aquella que produzca una cantidad igual o superior a cincuenta mil toneladas métricas de cobre fino al año, deberá fundir y refinar en territorio nacional, a lo menos, el setenta y cinco por ciento del concentrado de cobre que produzca. La iniciativa contempla, además, una disposición transitoria que regula la entrada en vigencia gradual de esta exigencia, obligación que se implementará en un plazo total de 10 años, con una etapa intermedia de 5 años durante la cual los productores deberán cumplir con una cuota mínima equivalente al 37,5% del concentrado, alcanzando el 75% al término del período completo.
El proyecto de ley, que cumple su primer trámite constitucional, pasó a la Comisión de Minería y Energía de la Cámara de Diputadas y Diputados para su estudio y posterior informe a la Sala de la Corporación.
Vea texto moción Boletín Nº18.022-08 y siga su tramitación aquí.
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