Formación cívica y constitucional
Educación para la democracia y Derecho Constitucional para la sociedad.
Una sociedad que se rija por el imperio de la Ley, que encuentre en la justicia la legitimidad de su defensa pública, es una sociedad sana que podrá enfrentar cualquier amenaza de desmontaje democrático.

La crisis de la educación en América Latina no está siendo bien observada por los hacedores de políticas públicas quienes parecen haber orientado sus recursos y esfuerzos a la instrucción en todos sus niveles y no a una educación de sólidos principios democráticos. Es desde los centros de formación y no desde la política pública de los actores nacionales que se ha empezado a ejecutar acciones para revertir los efectos de mucha instrucción de buena y mala calidad sobre ningún esfuerzo por sembrar los valores de educación para la libertad, la democracia con fundamentos éticos y humanísticos en una sociedad.
Esto se constituye en un problema de salud política cuando no se siembran los valores en una sociedad que pueda, en un momento histórico, responder contra intentos autocráticos de control social para desmontar las libertades públicas. Muchos ejemplos existen en la historia de la humanidad, cuando sociedades abiertamente democráticas, que han atravesado crisis de valores en el relacionamiento Estado-burocracia-sociedad han visto perder su estabilidad democrática en manos de tiranos y déspotas que, frente a una sociedad sin estructura interna de valores morales como respuesta, han establecido regímenes autoritarios competitivos y gobiernos autocráticos con el uso de las normas para reprimir y castigar, producto de variables que han socavado el tejido político, social y económico generando altos niveles de corrupción, irrespeto a las normas desde las esferas de autoridad, impunidad desmedida y dependencia del poder judicial y policial a poderes económicos y políticos, y ausencia de políticas públicas para atender los grandes problemas sociales.
Una sociedad que se rija por el imperio de la Ley, que encuentre en la justicia la legitimidad de su defensa pública, es una sociedad sana que podrá enfrentar cualquier amenaza de desmontaje democrático. Dentro de una variedad casi inagotable de principios, he identificado dos (02) rectorías de vida para una sociedad democráticamente sana que abordaré brevemente con un ejemplo vivo en el tejido político latinoamericano. Estas rectorías son: 1-Democracia como forma de vida y la libertad como espacio de convivencia, 2- La Justicia y sanción como respuesta a la infracción y el respeto a los fundamentos éticos de una sociedad: familia, lealtad y trabajo.





