Sociedad patrimonial.
Corte Suprema de Colombia resuelve que viajes en pareja no son suficientes para demostrar la existencia de una unión marital de hecho.
La comunidad de vida permanente se encuentra compuesta por elementos apreciables a partir de la conducta de la pareja entre ellos y frente a terceros, los cuales son objetivos, como la convivencia, la ayuda y el socorro mutuos, las relaciones sexuales y la permanencia, y subjetivos, como el ánimo mutuo de pertenencia, de unidad y la affectio maritalis.

La Corte Suprema rechazó el recurso de casación interpuesto en contra de la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Bogotá que confirmó parcialmente la decisión de primera instancia.
El caso se refiere a la solicitud efectuada por el demandante, por medio de la cual buscaba se reconociera que, entre él y la demandada –su ex pareja– existió una unión marital de hecho. Refiere que la conoció en 1997 y que desde mayo de 2001 convivieron, y se trataron como marido y mujer. Señala que poseían un patrimonio común conformado por un vehículo y tres inmuebles. Posteriormente, señala que unos años después dejaron de convivir, aunque se mantuvieron como pareja. En este contexto, relata que realizaron distintos viajes familiares junto con los hijos de la demandada. En el año 2016, año en que hicieron el último viaje juntos, su relación culminó y el demandante solicitó el reconocimiento de una unión marital de hecho, y la consecuente liquidación de la sociedad patrimonial.
La recurrida, por su parte, alegó que la acción de disolución y liquidación de la sociedad patrimonial se encuentra prescrita. Por otra parte, agrega que el demandante actúa de mala fe, y niega la existencia de una unión marital de hecho y de la sociedad patrimonial.
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