Proceso de selección en la ONU
Candidaturas a la Secretaría General de la ONU, en la práctica
La posible candidatura de la expresidenta Michelle Bachelet a la Secretaría General de la ONU abre el debate sobre los complejos factores que intervienen en este proceso. Más allá de la trayectoria o los atributos del postulante, entran en juego aspectos técnicos, diplomáticos y políticos que exigen una estrategia internacional sofisticada, recursos considerables y una campaña sostenida al más alto nivel.

Se ha escrito y opinado sobre la elección del próximo Secretario General de las Naciones Unidas, luego del anuncio de la candidatura de la Ex Presidenta Bachelet. Tal vez para los que, en nuestro Ministerio de Relaciones Exteriores, hemos tenido la oportunidad de estar a cargo o colaborar en otras candidaturas en los organismos internacionales, sabemos que hay que considerar también, variados aspectos prácticos poco conocidos y menos llamativos, si bien muy importantes.
No sólo deberá cumplirse estrictamente con los plazos y gestiones inherentes a dicha postulación, pues cada una de las etapas tiene sus reglas propias, o debe estar acompañada de múltiples acciones indispensables del país que la propicia. Buena parte obedece a la Carta, o bien sin estar escrita, se han asentado sobre la práctica usual aplicada en casos anteriores. Las normas deben ser respetadas, sin embargo, podría verse alterado o romperse el consenso práctico existente. Los países son soberanos para hacerlo, aunque no sea lo habitual.
En el corriente período de sesiones pueden anunciarse los postulantes, para posteriormente oficializarlos obedeciendo a la convocatoria, una vez se abra el proceso de elección ante el Consejo de Seguridad y la Asamblea General. Ambos Presidentes, velarán porque la selección y nombramiento siga guiándose por los principios de transparencia e inclusión, y de que se cumplan plenamente todos los mandatos pertinentes de la Asamblea General relacionados. En consecuencia, comenzarán a solicitarse las candidaturas para el cargo en una carta conjunta dirigida a los 164 Estados Miembros. Procedimiento que se utiliza desde el 2016.





