Diario Constitucional

Polarización en elecciones

La constante de oponerse a Trump.

El oponerse a Trump, es igualmente lo esperable, pues pocas figuras internacionales, han sido tan descalificadas por quienes opinen sobre Estados Unidos. En contraposición, ensalzan a Baiden, su contendor, aunque se muestre vacilante, propenso a equivocarse, y más frágil.

13 de octubre de 2020·4 min de lectura

Estas elecciones norteamericanas han sido particularmente agresivas y descalificatorias. Se anticipaba que así serían, no sólo por las precedentes, sino porque a lo largo de la administración de Donald Trump, el criticarlo con dureza por sus no partidarios, ha sido la constante. Algo similar ha venido ocurriendo fuera de Estados Unidos, donde por lo general, es atacado por todo lo que hace o deja de hacer, como si nunca tuviera un acierto, o fuere responsable de lo que ocurre en su país, y en cualquier otro. Un factor a ser considerado en esta oportunidad, dado que la elección a Presidente o Vicepresidente, tiene consecuencias internas como externas. Sobre todo, si las encuestas no son enteramente confiables, y más veces han errado que acertado, o bien, porque obedecen a intereses definidos, a favor o en contra de los postulantes. La verdad es que no hay pronósticos infalibles, y sólo se puede afirmar que será sumamente reñida.

El oponerse a Trump, es igualmente lo esperable, pues pocas figuras internacionales, han sido tan descalificadas por quienes opinen sobre Estados Unidos. En contraposición, ensalzan a Baiden, su contendor, aunque se muestre vacilante, propenso a equivocarse, y más frágil. En el caso de Trump, obtenga o no resultados, es inmediatamente vilipendiado por los Demócratas, y otro tanto hacen ex colaboradores despechados, intelectuales que lo ningunean, profesionales que se sienten superiores, artistas con o sin fama, y hasta familiares furiosos por razones íntimas, o aprovechando serlo, lo que les da una efímera tribuna mediática. Es lo habitualmente practicado por ciertos medios de prensa, algunas cadenas de televisión mundiales y diarios de gran circulación, que siempre lo atacan, a veces de manera obsesiva. Para ellos, nada hace bien, ni tiene partidarios, ni votantes que lo eligieron o pudieren reelegirlo. Todo vale para hablar mal de Trump. Tampoco podemos olvidar a los activos anti-norteamericanos, que lo demuestran en toda ocasión. En definitiva, ser pro Tump, no es aceptable ni correcto.

Su situación no es casual, y ha contribuido en gran medida a su propia imagen. Arrogante, agresivo, inesperado, mal educado, y se podrían agregar tantos adjetivos descalificatorios. En una palabra: insoportable. Jamás lo invitaríamos a nuestra casa para pasar un buen momento. Y sin embargo, ganó la Presidencia de la primera potencia mundial, y pelea su reelección. Es millonario y conocido universalmente. Nada mal para alguien tan poco dotado. O los norteamericanos que lo eligieron están profundamente equivocados, o ven atributos que nadie más detecta. Tal vez sea necesario mirar este caso peculiar, con algo más de racionalidad, sin verse arrastrados por la tendencia imperante, y en suma, con mayor objetividad.

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