Muerte digna y autonomía personal
La eutanasia frente al derecho y la filosofía
El proyecto señala acertadamente: "No hay mayor tiranía que aquella que prolonga innecesariamente una larga y dolorosa agonía en razón de que el término de la vida del agonizante que sufre entre en contradicción con las concepciones personales de otro".

Conforme a la Constitución Política de Chile del año 1980, su artículo primero señala: “Las personas nacen libres e iguales en dignidad y derechos.”; y agrega: “El Estado está al servicio de la persona humana y su finalidad es promover el bien común y la mayor realización espiritual y material posible, con pleno respeto de los derechos y garantías que esta Constitución establece.”. Por su parte, el artículo 19 de la misma carta fundamental señala: “La constitución asegura a todas las personas: “1° El derecho a la vida y a la integridad física y psíquica de la persona».
Respecto a la legislación vigente, la Ley 20.584, que regula los derechos y deberes que tienen las personas en relación con acciones vinculadas a su atención de salud, es procedente analizarla al tenor de lo dicho por el Mensaje Presidencial de la misma y de la normativa que en definitiva contiene:
Algunos párrafos del referido Mensaje merecen ser citados, como son: “La dignidad inherente a la condición humana como fuente, explicación y fundamentación de los derechos humanos. Así, el valor especial y único de cada miembro de nuestra sociedad, constituye a las personas en el fin de toda norma y estructura social.”; “La dignidad está vinculada a nuestra libertad.” De lo reproducido se desprende que una sociedad democrática supone la ampliación de nuestras libertades, como la autonomía y control sobre nuestro propio cuerpo y sobre las decisiones del entorno que conciernen a su integridad y al ejercicio de sus derechos; lo que reconoce el Mensaje indicado cuando dice: «Este proyecto busca precisamente reconocer dicho espacio de soberanía personal”.





